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¿Lo sabías? El Santuario de Culiacán, marcado para siempre por los balazos de la Revolución

Protegida por el INAH como patrimonio histórico de la nación, el templo del Sagrado Corazón de Jesús fue además un fuerte de defensa de los revolucionarios; conoce aquí toda su historia

Santuario de Culiacán (Bernardo Sepúlveda)

Santuario de Culiacán (Bernardo Sepúlveda)

Culiacán, Sin.- En la esquina de las calles Donato Guerra y Ángel Flores, en el centro de la ciudad de Culiacán, se yergue orgulloso el antiguo Santuario del Sagrado Corazón de Jesús. Situado a 45 grados de su eje, de gruesas paredes con ladrillo aparente y simulando desde arriba una enorme arca, los tabiques aún conservan las huellas de la batalla.  

Los orificios de las balas marcan los quicios de las altas ventanas para recordar por siempre que este lugar fue un fuerte durante la Revolución Mexicana. 

En la Monografía de Inmuebles Federales de Arquitectura Religiosa, de 1974 por la extinta SAHOP, (Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas) y posteriormente Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, se detalla que fue el Coronel Luis G. Morelos el último en dejar este fuerte luego de conocer que Porfirio Díaz y Francisco I. Madero ya habían firmado el acuerdo de Ciudad Juárez. 

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Y es que este lugar, al igual que Catedral, la Casa de Moneda, el Palacio Municipal, el Seminario Conciliar, fueron tomados como fuertes por los maderistas, siendo el Coronel Morelos, obligado a rendirse el 2 de junio de 1911 con la promesa de que no se le fusilaría, situación que no se cumplió ya que de inmediato se procedió a darle muerte acusándolo –según cita la monografía- de fusilar “a varios vecinos, entre ellos dos ciegos; ordenó el asesinato de otros más; violó a dos damas y permitió el saqueo de la población”. 

El actual párroco del lugar, padre Víctor Murillo, señala que al ser un edificio histórico, no se les ha permitido ir más allá de la limpieza y pintura, a pesar de que a mediados del siglo pasado sí se le hicieron varias adecuaciones y cambios.  

“En realidad el trabajo de los padres anteriores fue, como actualmente ha sido, la de conservar una joya arquitectónica del arquitecto Luis Molina, en aquel entonces”, externó. 

Explica que cuando era párroco del Santuario el padre Manuel Orozco, se decoraron los capiteles o el frente del templo, pero cuando estaba haciendo esta labor, el albañil que también trabajaba en la construcción del seminario, falleció, dejando los trabajos inconclusos. 

“Pero se le murió ese albañil, el que se animaba a hacer todos esos arreglos estéticos de arriba, y por eso la obra quedó inconclusa, pero si no se hubiera muerto ese albañil, hubieran enjarrado”, sostuvo. 

Con llaves en manos, sube uno a uno la escalera de madera en forma de caracol por la que se llega al techo de la parroquia, la cual está infestada de pichones, que si bien son bonitos, el excremento es dañino no sólo para la salud de las personas, sino también contribuyen al deterioro del inmueble.  

El delegado del INAH en Sinaloa, Servando Rojo, explica que el Santuario del Sagrado Corazón de Jesús se empezó a construir poco después de Catedral, en el año 1890, por lo que de manera automática entra en el catálogo de edificios clasificados como propiedad de la Nación, donde la Iglesia Católica sólo funge como su administrador. 

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“La fachada es en ladrillo aparente, entonces aquí lo que hay que hacer en todo caso, no la puedes enjarrar, porque en restauración te dicen a ti: ‘tú vas a respetar el edificio como era originalmente’, a eso le llaman la autenticidad”, subrayó. 

Recalca que no se pueden realizar trabajos de restauración ni cambios al mobiliario que forma parte del templo sin la supervisión y autorización del INAH, aunque en este caso en particular, ya se tiene un equipo de la Facultad de Arquitectura que, bajo su dirección, realizará el proyecto de mantenimiento al Santuario, una vez que se pueda trabajar ante la contingencia sanitaria. 

Mientras eso llega, el edificio que planeó Luis F. Molina, de estilo neoclásico de la época, se mantiene orgulloso en el centro de Culiacán, mira de lejos a Catedral y comparte la fortaleza que fue y sigue siendo para la capital sinaloense. 

MÁS DATOS PARA SABER… 

* En el interior, San José, la inmaculada, la Virgen del Carmen, La Milagrosa, el Niño de Praga y el Cristo, son imágenes de media talla en madera únicas en su tipo en Culiacán, señala el padre Murillo. 

* Los sacerdotes que han estado a cargo del Santuario son: Antonio Ramos, Manuelito Orozco, Manuel Vega, Carlos Magaña, Luis Galván, Alberto Gerardo Gutiérrez, Carlos Llamas y el actual, Víctor Murillo. 

* Cuenta con un mecanismo para limpiar el techo interior, que es una especie de andamio que circula por medio de una rondana y que puede trasladarse de punta a punta en el templo.  

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* El 20 de noviembre de 1910, el Centro Antirreleccionista de Culiacán, que había sido fundado por el propio Madero, falló en su intento de apoderarse de la persona del Gobernador, y sus integrantes fueron sorprendidos en su lugar de reuniones donde tenían armas, municiones y pólvora, sin embargo, pudieron escapar y se organizaron en guerrillas, que quedaron al mando de Juan N. Banderas (Monografía de Inmuebles Federales de Arquitectura Religiosa, impresa en 1974 por la SAHOP). 

* La mayor parte de los cambios que se le hicieron al templo se dieron en los años 50. 

* Hasta antes de la contingencia se celebraban hasta 40 bodas al mes ya que por ser un sitio histórico y de mucha belleza, a los culiacanenses les gusta casarse en el Santuario. 

Fuente: Línea Directa

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