Culiacán, Sin.- Un tratamiento para el dolor y la necesidad de hacerle transfusión sanguínea llevó a la familia de don Eduardo Uriarte, de 70 años, a pretender internarlo en el IMSS, donde por llevar calentura y marearse lo querían llevar a la sala COVID-19.
Su hija, la señora Karla Janeth Uriarte, explicó que su papá padece cáncer de próstata que ya hizo metástasis en huesos, quijada y garganta; esto mismo ha derivado otros problemas en los pulmones y una infección que le ha impedido probar alimentos y casi ni agua.
Señaló que lo llevaron al IMSS porque no soporta el dolor y por la misma recomendación de su médico oncólogo de que debía recibir transfusión sanguínea y rehidratarlo; pero al llegar al hospital presentaba 38.5 grados de temperatura, además de que al levantarse se mareó y cayó.
Con esa situación decidieron que lo iban a internar en área COVID-19 sin hacerle prueba, a lo cual se negaron porque dada su frágil situación se podría contagiar y agravar aún más su difícil situación.
“Inmediatamente me lo querían llevar a COVID y yo les dije que no, que no podía tener el COVID porque como él está aislado, está en su recámara, no sale, no recibe visitas, cómo se va a contagiar, me lo bajas me lo vas a contagiar que es lo que me dijo el especialista, si lo bajan lo van a contagiar, porque tiene las defensas bajas porque no come”, explicó.
Señaló que ahí lo iban a tener hasta que salieran los resultados, pero tardan cinco días, tiempo de mayor peligro de que también se enfermara de coronavirus; por lo que se optó por hacerle la prueba por fuera y llevarlo a casa para esperar los resultados.
Una vez que se tengan estos resultados se podrá acudir ya con la prueba de que no tiene coronavirus, se espera que lo internen porque requiere medicamentos ya que tan solo tomar agua le provoca un intenso dolor en cabeza, oídos y cabeza.
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