Guamúchil, Sinaloa. Rodeados de ladridos, maullidos y la incertidumbre de no saber dónde estarán mañana, los voluntarios de la Fundación Mayla Protectora de Animales no bajan la guardia. Y es que a pesar de que hace más de un año les pidieron desalojar el inmueble que ocupan rumbo a Los Achiles, el albergue sigue sin una nueva sede… Pero con el mismo corazón.
Sigue la información del Centro de Sinaloa en nuestra sección especial de Línea Directa
Para hacer frente a la creciente necesidad de alimento, la organización, en coordinación con el Ayuntamiento de Salvador Alvarado, lanzó el Croquetón 2025, una colecta solidaria que busca reunir kilos y kilos de croquetas para alimentar a casi 80 animales, en su mayoría perros, que esperan una segunda oportunidad.

Alfredo Díaz Mejía, presidente de la Fundación Mayla Protectora de Animales A.C / Foto: Sabás Espinoza
“Son 40 kilos de alimento diario lo que necesitamos. Si lo multiplicamos por semana, quincena o mes, se vuelve una cifra fuerte”, dijo Alfredo Díaz Mejía, presidente de la fundación.
Aunque el evento cuenta con el respaldo del departamento de Ecología y Juventud, la lucha es cuesta arriba. A diario ingresan de uno a dos animales, pero las adopciones son escasas.
“Las salidas son muy pocas y eso nos frena muchísimo. La gente ya no adopta como antes”.
Debes leer: ¡Por los perros y gatos de Patitas Médicas! AM Group México realiza Croquetón 2025

Fundación Mayla lanza “Croquetón 2025” mientras sigue sin reubicar su albergue / Foto: Sabás Espinoza
La meta este año es superar los 400 kilos de alimento, por lo que la invitación es abierta a instituciones, dependencias, escuelas y ciudadanía en general.
“No importa si es medio kilo, un kilo o un costal. Todo suma y todo es bienvenido. Los lomitos y michis no se alimentan con likes, sino con croquetas”, expresó.
En cuanto a la necesidad de reubicar el albergue, toda vez que el actual inmueble no es suyo, y tras un año de incertidumbre, no hay aún una alternativa clara ni ofrecimiento oficial del Ayuntamiento.
“Todavía no tenemos un lugar fijo. Seguimos esperando respuesta del Gobierno Municipal para poder hacer este traslado. Ya es más de un año”.
Mientras tanto, el equipo sigue operando en el edificio blanco de dos pisos, a la salida a Los Achiles. Pero la presión crece y el tiempo se agota.
Por lo pronto, el “Croquetón” es, más que una campaña, un grito de auxilio. Y en él, cada croqueta cuenta.