Mazatlán, Sinaloa. Con la esperanza de construir un mejor futuro y fortalecer su proceso de reinserción social, Personas Privadas de la Libertad (PPL) del Centro Penitenciario El Castillo, en Mazatlán, participaron en la siembra de alevines de tilapia como parte de un proyecto productivo que promueve el aprendizaje, la responsabilidad y el desarrollo de nuevas oportunidades.
A través de un comunicado de prensa de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Sinaloa con fecha de este viernes 20 de junio de 2026, José Ángel “N”, quien ha permanecido cerca de dos décadas en el centro penitenciario, dijo que mantiene firme su deseo de reintegrarse positivamente a la sociedad una vez concluido su proceso.
Una nueva oportunidad para quienes desean retomar su vida de forma positiva
El procesado compartió que esta es la segunda ocasión en que se lleva a cabo esta actividad, la cual les brinda motivación para esforzarse, adquirir conocimientos y aprender un oficio que pueda contribuir a una vida distinta en el futuro.
“Aquí en el Centro de Readaptación Social hay personas que quieren cambiar, involucrarse en actividades positivas para el día de mañana poder integrarse a la sociedad, pero ya con una mente y visión diferente de poder hacer lo nuevo que se aprende aquí, porque jamás nos imaginamos estar involucrados en este tipo de proyectos”.
Lea ahora: Productores de Escuinapa buscarían vender cosecha de mango a empaques de Rosario
El proyecto de cultivo de tilapia cuenta con el respaldo del Club Rotario Mazatlán, organismo que realizó la inversión inicial para su puesta en marcha.
Las personas privadas de la libertad que participan en esta actividad trabajan organizadas por turnos, en una jornada que inicia a las 08:00 horas y concluye a las 16:00 horas.
Proceso y cuidado de las crías de tilapia, una responsabilidad compartida
Como parte de este proceso, José Ángel “N” y sus compañeros son responsables del monitoreo de la calidad del agua, la alimentación de los peces tres veces al día, su aclimatación y la atención de cualquier situación derivada de las condiciones climatológicas, labores que demandan disciplina, constancia y compromiso.
Durante ese tiempo, los equipos se dedican al cuidado de las crías de tilapia, las cuales requieren entre cuatro y ocho meses para alcanzar el tamaño adecuado para su comercialización.
José Ángel expresó su agradecimiento a las instituciones y personas que hacen posible el desarrollo de esta iniciativa de acuacultura a pequeña escala, pues considera que le permite ocupar su tiempo de manera productiva.
El aprendizaje y trabajo benefician y garantizan la continuidad del programa
De acuerdo con Agustín Frías Vázquez, director de Proyectos Especiales del Club Rotario Mazatlán, una vez que los ejemplares alcanzan su desarrollo óptimo, serán comercializados.
Destacó que los recursos obtenidos beneficiarán directamente a las personas privadas de la libertad participantes. Asimismo, una parte de las ganancias se reinvierte en la adquisición de nueva semilla para dar continuidad al proyecto.
De las aulas de la Facimar, UAS al Centro Penitenciario El Castillo
Cabe destacar que, previo al inicio de este proyecto, especialistas en biología de la Facultad de Ciencias del Mar brindaron la capacitación necesaria para la construcción de los estanques y el adecuado manejo y cuidado de los peces, aportando conocimientos fundamentales para el éxito de la actividad.
Lea también: Ganaderos de Mazatlán reciben 21 ordeñadoras mecánicas para mejorar la producción de leche
Durante la siembra estuvieron presentes autoridades penitenciarias, representantes del Club Rotario Mazatlán y personal de la Facimar de la Universidad Autónoma de Sinaloa, quienes reiteraron la importancia de impulsar acciones que favorezcan la capacitación, el trabajo productivo y la reinserción social.
A través de iniciativas como esta, se fortalecen las oportunidades para que las personas privadas de la libertad desarrollen habilidades útiles para su futuro.
Siga toda la información de Sinaloa-sur en la sección especial Línea Directa.