Mazatlán, Sinaloa. El ingreso del camarón de importación al país también ha afectado a las empresas empacadoras, quienes ante la poca producción de las granjas acuícolas y de altamar, se quedan sin empleo durante un buen tiempo, aseguró Lizeth Hernández Arreola.
Más de 250 empacadoras de Mazatlán están sin empleo por falta de camarón
La presidenta de la Cooperativa de Producción Pesquera Empacadoras Artesanales de Mazatlán comentó este 3 de junio que al menos 250 mujeres empacadoras se encuentran desempleadas.
Precisó que esto se debe a que las empresas que se dedican al procesamiento de camarón de altamar, de las 11 que había apenas laboran seis, pero actualmente están fuera de operación por la veda de esta especie, además de que no hay camarón de granjas que llegue a las empacadoras.
“No hay palabras para describirles lo que estamos pasando sin trabajo, ni en granjas, ni en altamar. Estamos a la deriva. 250 mujeres empacadoras estamos desempleadas en este momento”.

Lizeth Hernández Arreola, presidenta de la Cooperativa de Producción Pesquera Empacadoras Artesanales de Mazatlán / Foto: Juan Escutia
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Falta de empleo obliga a empacadoras de Mazatlán a migrar a otros estados
Lamentó que ante esta situación muchas mujeres se ven en la necesidad de trasladarse a otros estados en busca de un empleo, pero batallan mucho, mientras que otras se dedican a la venta de algún producto para obtener ingresos.
Hernández Arreola dijo que será hasta que se levante la veda se reactivará de nuevo esta actividad en el puerto y que las mujeres podrán regresar a su empleo, pero recalcó que aun así muchas mujeres emigran a otras ciudades como Los Mochis y San Felipe, Baja California, ya que la producción en Mazatlán es muy baja y allá es mejor.
Empacadoras mayores enfrentan la veda con apoyos insuficientes
La dirigente de la Cooperativa de Producción Pesquera Empacadoras Artesanales de Mazatlán lamentó que la mayoría de las mujeres que se dedican a esta actividad son mayores de 50 y 60 años, quienes solo reciben el apoyo del Bienpesca, pero no es suficiente para que puedan salir adelante en sus necesidades durante los meses en los que la actividad está detenida por la veda.