Guasave, Sinaloa. No se puede hacer nada ante el impacto que implica la caída de remesas que envían los paisanos a sus familias en Sinaloa, simplemente es enfrentar la afectación económica, declaró el gobernador Rubén Rocha Moya, al precisar que el golpe es en todo México.
Cuestionado sobre el tema, el mandatario estatal lamentó la situación y señaló que el gobierno no puede interferir ante este fenómeno, al tratarse de recursos que envían los migrantes desde Estados Unidos, quienes actualmente atraviesan diversas dificultades con las nuevas políticas migratorias.
“Lamentamos eso, pero nosotros no podemos hacer nada porque son los que mandan las remesas, pues son nuestros paisanos y tienen, como ustedes saben, muchas dificultades en Estados Unidos. Y nosotros tenemos que enfrentar la situación con esos temas”, expresó.
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Sobre la disminución de las remesas, Rocha Moya aseguró que Sinaloa no está dentro de los estados que tiene mayor número de migrantes en Estados Unidos; sin embargo, la medición que la Federación Mexicana de Economistas Colegiados indica que Sinaloa tuvo una baja del 21.5 por ciento en la recepción de enero a septiembre de este año, comparado con lo registrado en el 2024; incluso se posiciona como la segunda entidad en México con mayor afectación después de la CDMX.
“Sinaloa es uno de los estados que menos le impacta, no somos de los estados que tengan mayores migrantes”, sostuvo el mandatario estatal.
Aunque el gobernador Rocha Moya dijo que no contaba con un cálculo a la mano de lo que representan las remesas en la economía del estado, reconoció que son una fuente importante de ingreso para miles de familias sinaloenses, que al final se refleja en el consumo y en la dinámica económica que se mueve en Sinaloa.
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¿Por qué se estima una baja en el envío de remesas de paisanos a México?
Se estima una baja en el envío de remesas debido principalmente a la desaceleración económica en Estados Unidos, la política migratoria y la apreciación del peso mexicano.
La desaceleración implica menos empleos y salarios más bajos para los migrantes, mientras que el endurecimiento de las políticas migratorias crea un ambiente de miedo que desincentiva los envíos. Además, un peso fuerte hace que los dólares enviados valgan menos, desmotivando a los remitentes.