Los Mochis, Sin. La Feria del Libro de Los Mochis no solo es un escaparate cultural, ni un punto de encuentro para lectores: es, según una de sus figuras más representativas, una herramienta indispensable para construir paz social.
Así lo afirma Alfonso Orejel Soria, escritor y organizador con 24 años de experiencia, quien advierte que, si las autoridades no fortalecen el proyecto con presupuestos suficientes, la sociedad seguirá enfrentando los efectos de la violencia, la ignorancia y la deserción escolar.
Asegura que urge que los tres niveles de gobierno “aquilaten” el verdadero valor de la feria, porque invertir en lectura, en espacios creativos y en convivencia cultural no es un lujo: es una estrategia para proteger a la sociedad.
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Detrás del evento hay un enorme esfuerzo ciudadano que trabaja con presupuestos limitados. Este 2025, el comité organizador recibió 1.5 millones de pesos del Instituto Sinaloense de Cultura (Isic) y 300 mil pesos del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Ahome (Imac), recursos que, aunque ayudan a sostener la tradición, resultan insuficientes para el nivel de programación que alguna vez caracterizó a la feria.
“Yo siento que sí hace falta, en realidad, aquilatar el peso de esta feria y saber que podemos hacer más y es urgente hacer más, porque vamos a seguir pagando con altas dosis de violencia, de ignorancia y de deserción escolar las omisiones y los olvidos y la simulación”, dijo.
A lo largo de los años, la Feria del Libro de Los Mochis se ha consolidado como una de las actividades culturales más importantes del norte de Sinaloa. Miles de familias asisten para escuchar a escritores, recorrer los stands editoriales, convivir con ilustradores, músicos y expositores, y disfrutar actividades que fomentan la lectura.
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En los últimos años, algunos asistentes han manifestado que la Feria ya no incluye en su programación a escritores internacionales o de renombre, como ocurría anteriormente. Estas observaciones también se extienden al escenario musical, donde, según comentan, la calidad y diversidad artística han disminuido.
¿Qué dicen los organizadores de la Feria del Libro de Los Mochis?
Alfonso Orejel reconoce que él mismo ha escuchado estas críticas, especialmente sobre los conciertos. Sin embargo, señala que los organizadores se ven obligados a ajustarse al presupuesto, lo que limita la posibilidad de contratar figuras internacionales o agrupaciones musicales de más prestigio.
“Tenemos siempre la sensación de que se puede hacer más. Antes traíamos a grupos de música muy buenos, trajimos a Paté de Fuá, El David Aguilar, David Haro, jazz, blues, bossa nova; traíamos sones jarochos de Tierra Caliente, Mono Blanco, Son de Madera, y ahora no, tenemos que ajustarnos. Siempre están recortando, no alcanza”, lamentó.
A pesar de los retos, la Feria del Libro de Los Mochis continúa siendo una tradición y un espacio para fortalecer la identidad cultural de Ahome. Organismos, lectores y promotores culturales coinciden en que no es solo un evento artístico, sino un proyecto social que requiere visión, compromiso y recursos.
