Mazatlán, Sinaloa. La severa erosión de las playas que solían defender al puerto del fuerte oleaje, como el registrado desde hace unas semanas por el mar de fondo, es la principal causa del socavón que afectó parte del malecón de Mazatlán, lo cual es la factura de una costa desprotegida.
Sandra Guido, directora ejecutiva de Conselva, Costas y Comunidades A. C., informó este 24 de junio de 2026 que las playas y los ecosistemas costeros son los escudos naturales encargados de disipar la energía del mar. Sin embargo, décadas de desarrollo urbano sobre la línea de costa han exacerbado su erosión.
Estudios desde el 2014 demostraron la vulnerabilidad del destino turístico
La especialista mencionó que la crisis en la franja costera no es nueva, y que desde 2014 un estudio de vulnerabilidad del destino turístico de Mazatlán, realizado por Sectur y Conacyt, ya advertía que diversas zonas presentaban índices altos de vulnerabilidad, registrando una pérdida promedio de 1.8 metros de arena por año.
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“Llevamos más de tres décadas perdiendo esta barrera protectora; por eso el mar impacta directamente las bases del malecón. Es decir que el oleaje pegue con tal fuerza es la consecuencia, no la causa del problema”, sentenció.
Ante un escenario de cambio climático, con huracanes más intensos, marejadas de tormenta e inundaciones, la titular de Conselva señaló que seguir apostando a un desarrollo basado en parches de concreto y muros de contención tradicionales es una estrategia insuficiente que solo transfiere el riesgo y eleva los costos de reparación.
Conselva urge a implementar soluciones basadas en la naturaleza
Como alternativa para reducir la vulnerabilidad en las zonas de playa que aún pueden ser rescatadas, la organización urge a las autoridades y al sector desarrollador a implementar soluciones basadas en la naturaleza.
Entre las propuestas clave para mitigar el problema, destacan la conservación y restauración de dunas que frenan el viento y el oleaje, atrapando la arena que amortigua el golpe del mar.
Restauración de manglares, humedales y marismas, una de las soluciones
Asimismo, dijo que es necesaria la restauración de manglares, humedales y marismas, que funcionan como esponjas y barreras vivas que atenúan las olas, retienen inundaciones y protegen a la población ante mareas de tormenta.
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Ante la temporada de huracanes, la directora de Conselva hizo un llamado a las autoridades a pasar de la reparación de emergencia a la planeación climática inteligente, enfatizando que el desarrollo del puerto no debe estar reñido con la seguridad ambiental.
“El mar nos está mostrando los límites del concreto. Este socavón puede ser la evidencia que necesitamos para cambiar la forma en que construimos. Mazatlán puede seguir prosperando, pero solo si combinamos infraestructura verde con infraestructura gris para adaptarnos a la dinámica de la bahía en lugar de competir contra ella”.