Culiacán, Sinaloa.- La contingencia por coronavirus mantiene en ‘terapia intensiva’ al centro de la ciudad de Culiacán, ya que sus calles y comercios lucen desolados por falta de clientes que por miedo y protección de contraer el virus se mantienen resguardados en sus casas.
Esta tan solo el centro que hasta los limosneros que piden dinero para comer ya desistieron y se resguardaron por no encontrar gente a quien contarles sus penas, lo mismo sucede en las cantinas.
El servicio del trasporte urbano se ha limitado a la mitad, ya no se escuchan a los ‘garbanzos’ gritar y limpiar el camión, asimismo se extraña los claxon de los conductores para abrirse camino y los tránsitos ya no usan el silbato para pasar a los peatones.
Ahora no hay problema para encontrar un cajón de estacionamiento y los negocios que prestan este servicio ya están por cerrar comentan los encargados, y otros ya cerraron, porque no sale ni para las tortillas.
Los únicos que tienen largas filas son las instituciones bancarias, principalmente por gente adulta que está cobrando los apoyos del Gobierno Federal y las pensiones del Seguro Social.
Los vendedores ambulantes poco a poco han dejado libres las banquetas sin la necesidad del acoso de los inspectores del Ayuntamiento, y los que se aferran a ganar un peso para llevar el alimento a casa aseguran que tienen más miedo a morir de hambre que infectados por el COVID-19, así lo dijo Laura Alicia Quevedo Pérez, coordinadora General del Bloque de Vendedores, que agrupa a 70 socios.
“Si nos dicen que nos retiremos nos vamos a retirar, y sino aquí vamos a permanecer firmes todavía, a lo que le tenemos más miedo es al hambre porque tenemos que salir a trabajar para comer”, externó.
Contrario a lo que se esperaba, también los restaurantes están a punto de bajar la cortina ante la falta de comensales, que han preferido comer en casa para ahorrar y tener dinero por si se alarga más días la emergencia sanitaria, señaló el empleado de una taquería, Gaspar Hernández.
“Están muy bajas las ventas, el coronavirus tiene con mucho pánico a las personas y nos tiene muy bajas las ventas, se nos bajó en un porcentaje del 30 por ciento en las última semana”, se quejó.
El tiro de gracia lo dará el cierre del mercado Garmendia, donde aún acuden familias a realizar sus compras y con ello arrastra ventas a otros comercios aledaños.
Los establecimientos que tendrán que aguantar la tempestad del coronavirus son las farmacias, consultorios, laboratorios, bancos, casas de empeño, venta de celulares, mercados, restaurantes, entre otros, con son esenciales sus servicios para gente que acude al centro, que por cierto la mayoría han acortado los horarios para proteger a sus empleados.





















