Guasave, Sin.- Doña Alberta se movió este lunes 9, en su trabajo no les dieron el día a las mujeres y aunque así hubiese sido, hay que trabajar, a sus 69 años no se puede dar el lujo de faltar un día y perder ese salario.
Estaba de descanso cuando se le abordó, accedió amena a la plática, señalando que en los negocios que están al frente y a los lados de la tortillería donde trabaja, por la calle Doctor de La Torre en pleno centro de la ciudad, ninguna de las muchachas había laborado, “qué bueno que les dieron el día”, dijo, reconociendo el significado del paro femenil.
Ninguna mujer debe permitir la violencia, se dice para sí misma, pero reconoce que cada una se da el valor ante la sociedad, más allá de las marchas y de los movimientos que se realicen, no es el gobierno quien brinda el reconocimiento, es la persona quien se lo gana.

“Sí hay mujeres que aguantan todo pero malamente lo hacen, los hombres son muy machitos pero no ¿de dónde salen ellos? de una mujer, ¿por qué golpean a una mujer? ¿por qué matan a las mujeres? Trabaja uno y todavía que la estén fregando, no”, cuestionó.
Ella quedó viuda hace ya algunos años pero siempre ha tenido que trabajar porque prácticamente sacó sola a sus hijos adelante, eran seis bocas que mantener, ahora sus hijos ya son adultos, dos de ellos varones, a los cuales les inculcó que el trato a la esposa debe ser el correcto: nada de abusos.
“Uno aunque quiera como está al diario uno, ¿qué va a hacer? yo crié a mis hijos sola, le doy gracias a Dios que me dan trabajo porque a mi edad, hija, no donde quiera, pero trabajando uno mismo (se da valor), Dios me ha ayudado y gracias a Dios no me ha hecho falta el pan de cada día”, mencionó.
Con la gorra de higiene bien puesta, la mujer deja asomar el cabello cano producto de sus años, ese tiempo le ha dado sabiduría, la ha empoderado aún y cuando muchos no sepan de ella, no hayan escuchado retumbar en las pintas el nombre de María Alberta, pero la sociedad le ha dado su reconocimiento: ese de formar buenos hijos ciudadanos, útiles, que forman en casa y que no son un lastre para la comunidad.