Culiacán, Sinaloa. La diputada local por Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Reynalda Leyva Urías, impulsa una iniciativa que propone modificar la Ley de Salud del Estado de Sinaloa para que se reconozca, de forma explícita, que la quema de residuos agrícolas, especialmente la quema de soca representa un riesgo para la salud.
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La legisladora expuso que, con esta reforma, se podrá actuar legalmente para prevenir y controlar sus efectos, lo que incluiría lanzar campañas de concientización, establecer sanciones y coordinar acciones entre instituciones del sector salud y del medio ambiente.
Subrayó que la quema de soca no solo daña la tierra, sino que también contamina el aire, afecta la salud y, en consecuencia, enferma a las personas.
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“Presenté una iniciativa para que la quema de soca sea considerada un riesgo real para la salud. Hoy, la Ley de Salud del Estado no menciona esta práctica, a pesar de su impacto en la calidad del aire y en las enfermedades respiratorias. Mi propuesta reforma el artículo 3 para incluir este daño ambiental como materia de salubridad general. Queremos que se implementen campañas, sanciones y soluciones sostenibles, porque cuidar nuestra tierra también es cuidar nuestros pulmones”, declaró.
La quema de soca es una práctica agrícola que consiste en incendiar los restos de cultivos, conocidos como soca o rastrojo, que quedan en el campo después de la cosecha, como tallos, hojas y raíces secas.
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Muchos agricultores la utilizan con el objetivo de limpiar rápidamente los terrenos, eliminar plagas o enfermedades del cultivo anterior y preparar el suelo para la siguiente siembra.
Aunque es una práctica común, tiene consecuencias negativas tanto para el medio ambiente como para la salud. Entre las principales afectaciones se encuentran la contaminación del aire con gases tóxicos y partículas, el deterioro de la calidad del suelo, al eliminar organismos beneficiosos y reducir nutrientes, y la contribución al cambio climático por la emisión de dióxido de carbono (CO₂) y otros gases de efecto invernadero.
En cuanto a la salud, esta práctica provoca enfermedades respiratorias como asma, alergias o bronquitis, y agrava las condiciones de personas con padecimientos preexistentes, como niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.