Guasave, Sinaloa. Con un dolor que se respiraba en el ambiente y muchos por qués sin respuesta, familiares y amigos despidieron la tarde de este sábado a María de los Ángeles Quevedo Camacho, cariñosamente conocida como “Chacha”, en su comunidad del ejido Emiliano Zapata, en Guasave.
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La carroza blanca de la empresa funeraria partió de su vivienda acompañada por las notas de canciones que hablaban del amor, la ausencia y la despedida. El volumen de la música parecía luchar contra el silencio del duelo, mientras el féretro color caoba avanzaba lentamente entre flores, lágrimas y un dolor que, como dijeron sus familiares, “se agolpaba en el pecho y no encontraba alivio”.
Al lado el ataúd reposaba su fotografía, enmarcada por flores rosas y blancas, y detrás una gran corona con la leyenda: “Para mi reina”. La escena resumía la mezcla de tristeza que dominó el ambiente, mientras la comunidad se congregaba para decirle adiós a una mujer querida, trabajadora y alegre, “luchona”, cuya partida deja un vacío imposible de llenar.
Las redes sociales se llenaron de mensajes de lamentó y fortaleza; sin embargo, uno resaltó entre todos, el de su hija:
“Me duele profundamente tu partida. Pero estoy agradecida con la vida por haber tenido el privilegio de ser tu hija. Gracias por todo: por tu amor, por todo lo que me enseñaste, por estar en los momentos más difíciles de mi vida, y sobre todo por amar tanto a mis gordos. Te llevo en el alma hoy y siempre. Descansa en paz, mamá. Te amo para siempre”.
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Su hermana también se despidió con un mensaje cargado de cariño y desconsuelo:
“Mi viejona chingona hermosa, toda una guerrera. Mi hermana, no te lo merecías”.
Muestras de solidaridad inundaron las redes, familiares, amigos cercanos, que entre palabras escribieron palabras desgarradoras para resumir el sentir de quienes compartieron su vida:
“Manita, eres un ángel. Dijiste que siempre estaríamos la una para la otra. No puedo aceptar que te hayas ido, me duele el alma. Te amaré siempre, hasta la eternidad. Estarás en el cielo, en mi mente y en mis días. Aquí voy a estar con tus hijos y tú en nuestros corazones”.
En lugar del silencio solemne, las canciones populares elegidas por la familia acompañaron el último recorrido de “Chachá”, convirtiendo el dolor en una expresión de amor colectivo.
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Una tragedia que estremeció a Guasave
María de los Ángeles había sido reportada como desaparecida el 1 de octubre, después de dejar a su hija menor en casa de una amiga en la ciudad de Guasave. Desde ese momento, sus familiares emprendieron una intensa búsqueda, compartiendo publicaciones en redes sociales y solicitando apoyo de las autoridades y la ciudadanía.
Lamentablemente, el viernes 3 de octubre, casi al mediodía, su cuerpo fue localizado sin vida en un predio baldío de la colonia Doctores, lo que provocó una ola de indignación en el municipio.
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La noticia del hallazgo generó expresiones de solidaridad en todo Sinaloa y reavivó el reclamo social para frenar la violencia contra las mujeres.
Las flores, los rezos y los aplausos fueron la manera en que su comunidad le dijo adiós, despidiendo no solo a una madre, hermana y amiga, sino también a una víctima más de la violencia que continúa arrebatando vidas en Sinaloa.
“Chachá” se fue rodeada de amor, con su gente, su música y su historia. Pero su partida deja una herida profunda y una exigencia clara: que su muerte no quede impune, y que ninguna mujer más tenga que ser despedida con un porqué sin respuesta.