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Derrumbe en la Lombardo: ‘La historia se repitió, pero de distinta manera’

Los vecinos de la Lombardo Toledano no pudieron evitar comparar el derrumbe que presenciaron hoy con lo sucedido hace 18 años, en las Torres Gemelas de Nueva York

Culiacán, Sin.- Para Don Mateo y cientos de personas más vecinas de la colonia Lombardo Toledano, este miércoles era un día como cualquier otro, pero en lo más profundo del corazón del adulto mayor que se le dificulta mirar hacia el frente por la resolana, sentía una corazonada. Que algo iba a pasar, pero no sabía qué. Sentía un desespero que no lo dejó estar durante toda la mañana, hasta que sucedió la tragedia y luego supo que era eso.

“En la mañana me levanté con un desespero, de esos que no te dejan estar tranquilo. Sentía el pecho apretado y hasta ganas de llorar. Pero no sabía por qué. Miré las noticias de los atentados en Estados Unidos y pensaba en toda esa gente que murió y me ponía más triste”, señala el señor de no menos de 70 años de edad que se aferra a ver más de lo que puede desde uno de los extremos de la calle Antonio Serrano.

“Yo no escuché el derrumbe. A mí me avisaron mis hijas y mis nietos de lo que había pasado y vine para acá. Cuando miré a los bomberos que estaban trabajando y toda esa tierra que se había derrumbado me acordé de los atentados. La historia se volvió a repetir aunque no de la misma forma. Ahora era un accidente, pero muy parecido a lo que se vivió aquel día que también hubo derrumbes y ahí fue donde supe que todo ese desespero era una corazonada que me avisaba que esto iba a pasar”, agregó el adulto mayor que porta un pantalón de vestir oscuro que le queda flojo, un sombrero y huaraches de hule.

Los 36 grados centígrados del ambiente con una sensación térmica de 41 no logran vencer a los curiosos que se arremolinan al límite de la cinta amarilla con la leyenda de PRECAUCIÓN en letras negras para tratar de ver el cuerpo inerte del trabajador que está tapado con una manta de color azul en las entrañas de la zanja de aproximadamente siete metros de profundidad.

En uno de los domicilios aledaños a la obra, tres mujeres y cuatro varones se resguardan de los rayos del sol bajo la sombra de la marquesina de una vivienda con techo de lámina galvanizada, cuya radiación hace que unos minutos después salgan de la guarida a buscar otro refugio, argumentando que parece que están bajo un comal ardiendo.

Una de las mujeres señala que entre los trabajadores que laboran en la construcción del colector pluvial está su padre, el cual se salvó por milagro de Dios al salir a comer minutos antes del derrumbe, de lo contrario quién sabe qué hubiera pasado, señala.

“A mi apá le tocó estar aquí. Él trabaja junto con el muchacho que murió ahí abajo. Son compañeros de trabajo, pero gracias a Dios ahorita se fue a comer a las 12 y después fue cuando ocurrió lo que pasó. Nosotros venimos rápido a ver porque creíamos que había sido mi papi, pero gracias a Dios no”, señala una de las hijas acompañada por otra joven, nieta del trabajador que se salvó por razones del destino.

Pero no todos pueden contar una historia similar. A media cuadra, por la avenida Pedro María Anaya, sentado en la maceta y bajo la sombra de un árbol de olivo negro se encuentra Joel, el compañero de trabajo más cercano a Jesús Ernesto y quién según sus propias palabras, fue el que lo trajo a trabajar a esta ciudad.

Con los pantalones y la camisa llenos de lodo da testimonio mudo de haber estado de cerca en el rescate de la tragedia. Su mirada se pierde a lo lejos mientras fija la visión en unos montículos de tierra de la obra. No dice nada y está callado. Sus manos se menean mientras se pasa un teléfono celular de una mano a otra al momento que apoya sus codos sobre sus muslos con el cuerpo encorvado.

Rescatan cuerpo de trabajador fallecido durante derrumbe en zanja para construir el colector pluvial de un ramal del Arroyo Del Piojo Culiacán Sinaloa.

Posted by Línea Directa Portal on Wednesday, September 11, 2019

Al cuestionarle si él conoció al trabajador fallecido, rápidamente voltea a ver al interrogador al mismo tiempo que sus ojos se inundan de lágrimas y se mezclan con el sudor que corre de su frente por el calor sofocante que impera en el lugar y contesta: “sí señor, lo conocí y muy bien. Era mi amigo. De hecho yo fui el que lo trajo a trabajar aquí y ahora qué le voy a decir a su familia”.

El trabajador piensa en el futuro de la familia del fallecido. En qué irá a pasar después. Si alguien va a indemnizar a su compañero y también se preocupa en el trabajo y el de sus compañeros, ya que nadie les ha dicho qué irá a pasar después de esto.

Fuente: Línea Directa

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