Agropecuaria

¡De Dautillos para el mundo! Destaca la pescadora y el camarón ‘gigante’ que se hizo viral

Línea Directa platicó con una de las pocas pescadoras mujeres que se atreven a librar las fuertes olas de mar abierto donde capturó uno de los más grandes camarones que se haya visto

Culiacán, Sinaloa.- De un pequeño campo pesquero ubicado en la zona costera de Navolato, sale una de las pocas mujeres que se dedican a la pesca de camarón. De esta bahía de Santa María salen Juana Bueno y su sobrina Arleth a la pesca del llamado oro blanco del mar. 

Ella es Juana Bueno, originaria de Dautillos, quien a sus 46 años es la compañera fiel de su hermano Urbano a quien acompaña desde chica como lo hacía con su padre del mismo nombre, quien fue el que les enseñó este noble oficio de ser pescadora. 

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“Si es muy pesado sobre todo la adrenalina de pasar las marejadas esas en la barra, las olas esas, volar las olas todo el día, brincar todo el día las olas si esta pesado y el sol todo el día, aguantar el solo desde las cinco de la mañana hasta las seis siete de la tarde regresar a la casa”, manifestó. 

Juana se ha hecho conocida en los últimos días porque un sobrino le tomó una foto que después se subió a Facebook donde muestra un enorme camarón de alrededor de 30 centímetros, semejante a una langosta, que destaca no sólo la calidad del crustáceo que sale de la pesca en Dautillos, sino de la mujer que trabaja en esta dura tarea. 

“La verdad lo que tengo trabajando y aquí en el campo, aquí soy nacida nunca me había tocado mira un camarón tan grande la verdad. No lo medí, pero si era como dos cuartas”, indicó. 

Señala que al igual que su hermano Urbano y su sobrina Arleth, tiran y jalan el chinchorro para ir sacando el pescado o el camarón desde arriba de la panga mientras esta se balancea golpeada por el oleaje de mar abierto. 

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Reconoce que la mayoría de las mujeres de la comunidad se dedican al descabece en las cooperativas, y ellas incluso también lo hacen cuando por seguridad su hermano prefiere dejarlas en tierra, aunque la mayoría del tiempo prefieren estar en el agua tirando el chinchorro esperando ver caer una buena captura. 

Juana aclara que fuera de ese camarón de tamaño extraordinario, que se comieron en familia cocinado con queso chihuahua y una salsita picosa, los crustáceos se entregan a las cooperativas son de tamaño de exportación, sin embargo, esta temporada ha sido bajo el rendimiento por lo que esperan que se mejore conforme avancen los días.  

(GR)

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Fuente: Línea Directa

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