Mazatlán, Sinaloa. A 25 años de su triunfo como Rey de la Alegría del Carnaval de Mazatlán en el 2001, Daniel Osuna Íñiguez recibirá un reconocimiento del Gobierno de Mazatlán y el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte, antes coronar al nuevo monarca del 2026 en el estadio de beisbol Teodoro Mariscal.
Para Daniel la cercanía del homenaje le despierta el nervio de la expectativa, el de preguntarse qué se siente volver a ese momento, ahora desde la memoria y el reconocimiento.
Expresó que no se siente mal, pero sí siente mucho nervio conforme se acerca la fecha. Un nerviosismo que nace de la reflexión, es decir, ¿qué sentirá cuando esté ahí, recibiendo el reconocimiento?
Compartió que uno de los ejes más profundos de su testimonio es su concepto de alegría, no es de únicamente risa ni fiesta desbordada. Porque para él lo mejor es estar contento con uno mismo, hacer lo que te gusta sin permitir que otros definan ese sentimiento.
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“Si es algo que te gusta, hay que hacerlo, aunque a otros no les parezca”, afirmó.
Recordó que en su momento su participación en el Carnaval fue vista por algunos como algo ridículo. Con el paso del tiempo esa percepción cambió: la burla se transformó en reconocimiento.
Al pensar en el homenaje que recibirá durante el Carnaval Internacional de Mazatlán 2026 “Arriba la Tambora”, en el escenario que se monta en el estadio Teodoro Mariscal, Daniel reconoció que lo invaden sentimientos encontrados.
- Daniel Osuna Íñiguez recibirá un reconocimiento del Gobierno de Mazatlán y el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte, antes coronar al nuevo monarca del 2026
- Daniel Osuna Íñiguez recibirá un reconocimiento del Gobierno de Mazatlán y el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte, antes coronar al nuevo monarca del 2026
- Daniel Osuna Íñiguez recibirá un reconocimiento del Gobierno de Mazatlán y el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte, antes coronar al nuevo monarca del 2026
La alegría de ser reconocido se mezcla con la nostalgia. Nostalgia por recordar a quienes estuvieron con él hace 25 años y hoy ya no están. Ese homenaje —dijo— está dedicado principalmente a sus hijos, pero también a sus padres, a quienes lo apoyaron y a figuras importantes de aquel momento como Rigo Lewis, a quien recuerda con profundo agradecimiento.
“La nostalgia le gana a la alegría”, confiesa, al aceptar que ya no se tiene la misma energía para festejar como antes. Hoy, serán sus hijos quienes se encarguen de celebrar por él, cerrando así un ciclo generacional.
¿Qué significa portar una corona carnavalera?
Daniel Íñiguez habló con respeto del peso simbólico de la corona y aseguró que ser Rey de la Alegría no es solo un título, es representar a Mazatlán, llevar el nombre del Carnaval a otros lados y hacerlo con dignidad. Recalcó que muchos no se dan cuenta del compromiso que implica portar la corona. No es únicamente un personaje festivo; es un representante cultural, alguien que debe hacer que el Carnaval se sienta orgulloso de quien lo encarna. Ese compromiso, dice, permanece incluso 25 años después.
¿Qué aprendizaje de vida le ha dejado su participación en el Carnaval?
Al mirar atrás, Daniel reconoció que sigue aprendiendo. Aprendió de la gente, de las relaciones humanas y de los contrastes de la vida. Aprendió que los errores no son fracasos definitivos, sino aprendizajes, y que después de experiencias tan duras como la pandemia, la alegría adquiere otro significado. Haber llegado a este punto, seguir aquí, recibir un reconocimiento cuando muchos ya no están. Vivir la vida con más calma, con menos enojo, entendiendo que no vale la pena tomarse todo tan a pecho.


