México.- Quien sabe desde cuándo, pero ha pasado generaciones y generaciones y la misma recomendación surge cada vez que vamos a la playa o a alguna alberca “antes de nadar no comas”.
Existe la creencia popular de que al comer la sangre se va al estómago para ayudar a la digestión, por lo que el cuerpo no tendrá el suficiente flujo para realizar ni una sencilla brazada, convirtiendo al nadador en presa de calambres que lo harán hundirse.
Lo cierto es que no tenemos en nuestro cuerpo suficiente sangre para mantener un funcionamiento perfecto de todas nuestras partes tras una comida. Incluso algunos nadadores profesionales comen inmediatamente antes de una competencia para tener la energía necesaria y desempeñarse mejor.
También durante el ejercicio nuestro cuerpo produce adrenalina, que ayuda a llevar oxígeno a los músculos que más lo necesiten. Si un calambre afecta al nadador, es muy poco probable que fuera tan severo como para causar un ahogamiento.
Fuera de que si se puede comer o no para evitar calambres, lo cierto es que nadar o hacer cualquier otro ejercicio con el estómago lleno puede llevar a ser muy incómodo y eso sí, terminar en vómito.
Por una cosa u otra y fuera de mitos, lo ideal no ir muy lleno a nadar, eso nos hará sentir más cómodos y evitaremos malestares indeseados, sobre todo cuando se vacacionar y pasarla bien se trata.