Norte

¡Cinturones de miseria! Viven en casas improvisadas de hule y palos

No está lejos del centro de la ciudad, son más de 15 familias en las que su mayoría madres solteras habitan con sus hijos, hasta las que no llegan apoyos ni programas pues incluso ni siquiera se conocían

Casas improvisadas de hule  y palos

Casas improvisadas de hule y palos

Guasave, Sin.- El lote no tiene ni siquiera un nombre, ellos dicen que viven en la colonia Renato Vega, a escasos cinco minutos del centro de la ciudad, pero no, no es parte del populoso sector, sino una extensión de tierra, un montículo en las riberas del Río Sinaloa que sirvió para asentamiento y la colocación de unos cuantos palos.

Basta con encaminarse hacia el sur de la ciudad de Guasave, allá donde la pobreza se hace presente con más fuerza, seguir sin detenerse para toparse con una realidad que duele; son 15 familias en total, el escenario no es nada estético, ofende, porque te hace reconocer una verdad muchas veces ignorada.

Cuando Francisco Ochoa, “el del Pollo Loco” le donó a Guasave Fraternal un paquete de despensas, el tesorero, Vicente Castro Inzunza, pensó en la verdadera necesidad, quería que fueran a parar donde realmente se necesitaran pero no creyó toparse con semejante panorama.

“Están hechas de palos de ahí mismo del río, de láminas, hule negro es el que se ve más y lonas de esas de las campañas, ya ves que queman colchones y quedan los puros alambres, de esos son los que tienen en los cercos, de muy malas, muy malas condiciones para vivir”, describió.

Un día en una visita que le hizo a casa un plomero le pidió ayuda, él lo llevó a donde quizá muchos citadinos nunca han ido. Las viviendas, porque sirven para vivir, pero no alcanzan la categoría de casas, porque sólo son espacios improvisados, albergan a 15 familias, si acaso tres de ellas con patriarcas, dedicados como ayudantes de albañilería, otros empleados en la maquila.

“La mayoría son madres solteras, es gente muy vulnerable, gente que tiene que salir a trabajar y que dejan a los niños solos ahí, o cierran sus casitas, y en condiciones muy desfavorables, más en este momento de la pandemia”, aseguró.

Y es que refiere que ya en dos ocasiones ha visitado la zona llevando ayuda en alimento, la primera gracias al guasavense que ha trascendido fronteras con sus pollos asados y La Mera Jefa, la segunda auspiciado también por la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, pero son insuficientes, si acaso alcanzan a paliar el hambre.

En la última ocasión sólo dejó la ayuda, únicamente para estos 15 hogares, porque el COVID-19 se ha hecho presente entre ellos, una mujer empleada de Contec dio positivo al virus al tercer día de que se abrieran las puertas de la maquiladora y desde entonces está en cama; el problema no es ni siquiera el contagio para ellos, va más allá, es un jaloneo entre la prioridad del alimento o del medicamento.

Fuente: Línea Directa

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