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Bodas de Titanio: Doña Rosario y don Amado, de amigos a esposos inseparables por 70 años

‘Desde que nos conocimos nos queremos mucho”, platica doña María del Rosario, tras cumplir 7 décadas de casados; narra que el día que su Amado se le declaró, lloró en su hombro de la emoción

Los Mochis, Sin.- María del Rosario Barreras Escalante y Amado Miranda Cota, ambos originarios de El Mahone, fundadores y actualmente pobladores de Juan José Ríos, se casaron el 17 de junio de 1950, teniendo ella la edad de 19 años y él 23 años.

“Me acuerdo que éramos muy grandes amigos y desde que nos conocimos nos queremos mucho”, platicó doña María del Rosario, y añadió que el día que su Amado se le declaró, lloró en su hombro de la emoción.

“Yo el recuerdo que tengo es que éramos muy amigos, muy amigos de confianza los dos, pero siempre tenía otras novias y bailaba conmigo, y al fin se animó y me conquistó más, ya me gustaba pero no le decía nada y yo como era muy amiga de él yo lo quería pero como amigo, yo creo que como amigo no, mi corazón no sé qué decía, y me dio mucho sentimiento y me puse a llorar en su hombro, cuando él se me declaró, eso cuenta mi esposo cada rato, ‘mira dice no quería y donde vamos ya’ (sonríe)”. 

Al principio de su unión se trasladaron a Guaymas, donde vivía un hermano de él y se establecieron durante 5 años, trabajando en la termoeléctrica del puerto en el vecino estado, de ahí se trasladaron a Juan José Ríos, Guasave, con sus dos primeras hijas, donde actualmente es su hogar desde el año 1955, y donde empezaron desde cero a construirlo y fundarlo.

“En Guaymas, ahí había mucho trabajo en la termoeléctrica, ya nos avisaron que había parcela y solar, ya nos venimos aquí y era un monte que había, solares llenos de monte, las parcelas igual y mi pobre viejo se iba a desmontar con un machete y una pala, y fueron tiempos muy difíciles la vida aquí, no había calles, no había nada, era horrible, nos traían agua en una pipa”.

Doña María del Rosario recuerda con alegría cada año de su matrimonio, y agradeciendo a Dios por llegar a su 70 aniversario, ‘Las bodas de titanio’, confinados en casa donde afortunadamente pudieron celebrar con su familia, en el patio de su hogar a la sombra de los árboles.

“Empezamos con los 50, después los 55, después los 60, los 65 y ahora los 70, cuando cumplimos los 60 años nos llevaron a Mochis, allá a la fotografía y le dijo el señor ‘qué bien que están tus papás todavía, y ya cumplen 60 años’, sí, le dijo mi hija, a como vamos yo creo que van a llegar a los 70, no se le hacía, se le hacía imposible y a mí también, ya estamos gracias a Dios, y Dios lo quiso, ya feliz”.

¿Y festejaron los 70 años?

“Pues aquí entre mis hijos nada más, hicieron una carne asada, tengo muchos árboles allá debajo de los árboles, ahí”.    

Y ese amor que nació siendo jóvenes se ha ido multiplicando con el paso del tiempo, ahora que él tiene 93 años y ella 89 son mayores las atenciones que se ofrecen mutuamente la feliz pareja, comentó.

“Hay ahora amor que no nos damos, imagínate, él tiene 93 y yo 89, cada día más, fíjate que ya entre más viejos más se va queriendo uno, más se comprende, a mí me preguntan mis hijos como le hizo mamá tanto año tan felices, con tanto amor, pues el amor es lo que vale, sin amor hay muchos problemas, sí hubo problemas, no como todos los matrimonios pero sí lo quería yo, tenía que aguantarlos, así éramos antes, ahora no, ahora no perdonan nada”.  

Doña ‘Chayo’, como de cariño le nombran familia y amistades, dijo que esa fortaleza y la historia forjada a base de mucho amor y bendiciones de Dios, su descendencia que llega ya hasta los tataranietos, es bendecida todos los días por el Espíritu Santo, a quien se encomienda al iniciar cada día.

“Me la da el Espíritu Santo bendecida por Dios, sí, cayendo y levantando hija pero aquí estamos, yo le atiendo a él de todo: comida, ropa, medicinas, yo soy muy de la iglesia, muy creyente”.

¿Al Espíritu Santo le pide todos los días entonces la fortaleza?

“Todos los días Espíritu Santo, al Sagrado Corazón de Jesús”.

Doña María del Rosario recomendó a los actuales matrimonios y futuras generaciones, aguantarse, comprenderse, respetarse, y perdonarse para tener una duradera felicidad.

“Yo les ruego que se aguanten, que aguanten al esposo, desde que se junta uno, se casa con él, en la iglesia jura uno ser fiel y entonces ahora no les importa, nomás hacen un corajito y ya dejan al marido, tienen que aguantarse, comprenderse, respetarse, y perdonarse, antes de pensar en otra cosa que piensen en el amor, y siempre les digo que piensen en sus hijos que quedan sin padre y ya después andan volando, eso es lo que les encargo yo a mis hijas, el amor lo puede todo oiga, eso es lo que les encargo yo a mis hijos”.

El matrimonio de don Amado y Dona María del Rosario ha formado una familia de 8 hijos, Juana Elia, Luz Esther, Mirna, María del Rosario, Camila, Amado, Eloy y Roxana, 16 nietos, 15 bisnietos y 2 tataranietos.

Fuente: Línea Directa

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