Los Mochis, Sin.- Los ecos del asesinato del Comandante Joel Medina siguen escuchándose a tres días de caer abatido por un comando armado cuando se disponía a tomar clases semiescolarizadas en la licenciatura de derecho. Tres días de tensión generada, primero por las balas que poco antes de las 8:00 de la mañana se escucharon en la Universidad Autónoma de Sinaloa y posteriormente siguieron hasta la Calle 19 Sur de Guasave, en donde tres presuntos delincuentes cayeron abatidos en un choque de balas contra elementos policiacos. Después de ahí, los rumores falsos de un toque de queda circularon entre la población; la evidente inseguridad generada por el hecho en el que se sabía que la sensibilidad de los policías estaría a flor de piel, comenzó a alertar a la ciudadanía.Más tarde, cuando el cortejo fúnebre se realizaba, el primer indicio del clima crispado se vivió: armas de fuego se activaron en pleno funeral, la tensión regresaba a la población que para este entonces pensó que esto quedaría ahí.El domingo un despliegue se dispuso para despedir con honores a Joel Medina. Autoridades de todos los niveles presentes, sus compañeros de fila en guardias de honor. El momento del sepelio llegó; el dolor se vivió al exceso en el panteón Centenario; las formas se perdieron entre algunos dolientes, la confianza entre los asistentes. La música sonaba con el corrido del Comandante Joel Medina: ?Si lo provocan Dios guarde, yo sé muy bien lo que digo/ Es humilde de nacencia, le gusta vivir la vida, quiere mucho a su familia./ Un comando bien armado es el que traía a su mando, /Es un tipo de trabajo muy bien organizando, manejando la carreta para atorar al ganado?, seguía. Arreglos florales, caras de tristeza, y la música que no paró de sonar en voz del grupo Los Meros Meros en el corrido que entre más seguía más sentimientos provocaba: ?Cuando se encuentra tomando luego dice a sus amigos que vengan Los Superiores que empiecen con mi corrido, ?El Rayo de Sinaloa? mi corrido preferido?.A partir de ahí, otro sonido comenzó a escucharse, uno que alcanzó los oídos de afuera, los de habitantes de la zona que al descargarse armas de fuego cortas y largas tensaron su hasta el momento ?tranquilidad?.Adentro, en el cementerio, la música no paraba y enmarcado con la luz de las torretas de patrullas municipales plasmaban un escenario del que muchos no se fueron, y que los hizo incluso sacar sus celulares y grabar lo que ahí pasaba. ?Voy a cantar un corrido para despedir a un amigo, por todos reconocido por su valor fue temido./ Especialista en las armas, terror de los enemigos. /24 de febrero se adelantó en el camino?, versaba un corrido más compuesto a Medina. ?El metro era de arranque, todos lo saben muy bien/ A todos daba su mano, no le importaban los narcos./ Adoración de sus hijas, también su esposa querida/ Medina su apelativo por ellas daba su vida./ Lo traicionó la confianza es por eso que aquí está?, seguía el grupo cantando. Las armas seguían sonando, la gente no se iba del lugar, los cantantes observaban y al fondo una mujer cubría sus oídos. Las imágenes hablaron por si solas, hombres disparando al aire, incluso se observó como un menor de edad, aparentemente una niña vestida con saco blanco con negro, también empuña un arma y comienza a disparar con ayuda de un adulto, todo bajo la mirada de autoridades, de policías, compañeros y amigos del comandante acaecido. Los ecos de la muerte del Comandante Joel Medina siguen escuchándose, ahora ya no sólo con el pesar de una autoridad caída, sino también, por los excesos que en sus funerales se vivieron, por la tensión y por la inseguridad que se generaron en el lugar.El domingo en Los Mochis se despidió una vida, pero también las formas por quienes se supone, deben procurar la seguridad.Así se escucharon las armas
Así se escucharon las armas