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‘Agüita’ pedía Cristina, casi en su agonía

El domingo iba a cumplir sus siete años y en plena enfermedad le insistía a su madre que la llevara por sus útiles escolares, lamentablemente el lunes murió por deshidratación

Guasave, Sin.- ¡Agua, agua! Fueron prácticamente las últimas palabras de la pequeña Cristina, quien ahora yace al interior de un ataúd de color claro.

El próximo domingo 19 de agosto cumpliría 7 añitos, todo estaba listo, porque ella contaba los días para celebrar; no alcanzó a llegar, como tampoco llegó a la fila del canje de útiles escolares, sabía que el programa iniciaba el 12 del presente mes, pero sus condiciones no le permitieron acudir, su madre prefirió llevarla al médico que hacer cola.

Sólo un largo lamento se escucha en su vivienda, las pocas personas que hay en el funeral, apenas si alcanzan a abrir sus ojos de la hinchazón que manifiestan, tenían 12 horas de haber recibido la lamentable noticia, esa que niegan, como lo hace la madre, porque no pueden creer la rapidez con la que la vida se esfuma.

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“Ya iba malita, pues hablaba, a eso de las 8:30, 9:00, ella hablaba y quería agua y agua y agua, y se le daba agua pero la vomitaba”, narró la tía Rosario, quien vivía con ella y su madre.

Antes del domingo en que la pequeña amaneció con temperatura, la familia no recuerda algún hecho extraordinario que le haya ocurrido, sí el clima tan fuerte de los últimos días, pero la niña pese a gozar de un amplio espacio para sus juegos, no salió a asolearse, no entienden la rapidez con la que murió deshidratada, incluso con medicamentos.

Detrás de la vivienda de color verde que habitaban se encuentra el féretro, pequeño como ella, de color aperlado, un ramo floral en sus pies que encierran el dolor de una madre y sus hermanos, la cinta lo dice todo: “Te ama tu Mom”. Debajo del ataúd, recuerdos de la familia.

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“Ahora el próximo domingo cumpliría sus siete años, pasó a segundo, muy buena para comer todo el tiempo, muy inquieta como todo niño, de hecho ayer todavía le preguntaba a qué hora iba a llevarla por los útiles escolares”, relató la tía.

Pegada a ella permanece una mujer a la que la vida le arrancó literalmente el corazón, el desconsuelo se ha apoderado de ella, los alientos de su madre no le alcanzan para una tregua entre los sollozos, se encierra en sus propios brazos y piernas como queriéndose perder en la silla que ocupa frente a un escenario en el que nadie imagina estar.

Fuente: Línea Directa

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