Culiacán, Sinaloa.- Vestido con su elegante traje negro, de botas, amplio sombrero y su inseparable instrumento musical, Tomás Parada García celebrará este 21 de enero el día del Mariachi, profesión a la que se dedica desde hace 46 años.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el Marachi es un elemento fundamental de la raíz mexicana por lo que está reconocido como patrimonio inmaterial de la humanidad.
Don Tomás, como es conocido entre sus compañeros, es hijo de músicos y a los 7 años descubrió su pasión, cuando se escondió en la camioneta del grupo con los que trabajaba su padre y ya en el evento escuchó el sonar de la trompeta cuando se interpretaba la canción “Corazón Gitano”, ahí supo que ese sería su instrumento.
“Se me quedó grabado una canción ‘mi pobre corazón tiene una pena muy grande’, Corazón Gitano se llama y se me quedó buen grabado como le daban a las trompetas en aquel tiempo y me parece que como al año y medio adquirí y la fuerza que se necesita en la boca”, contó.
A los 14 años tuvo su primera presentación y a partir de ahí, no ha parado de alegrarle el corazón con su música a quienes lo escuchan.
Contó que una anécdota inolvidable fue cuando un enamorado los contrató para llevar serenata en una comunidad donde ni siquiera había luz y el padre de la cortejada los corrió “a punta” de balas, experiencia que le dio más risa que susto, por la forma en que todos salieron.
“Como a las seis canciones salió el suegro, tas,tas,tas,tas, y correle, unos para allá y otros para acá, yo me caí”, se rió.
El músico cuenta que permanecer vigente no ha sido fácil, sobre todo en una entidad donde reina la banda, como es Sinaloa.
“Sí es difícil porque aquí tiene uno que aprenderse las canciones de banda que están pegando o de norteño, necesita uno actualizarse con la clientela”.
Aun cuando es todo un reto y la competencia es fuerte, don Tomas asegura que va a seguir haciendo música hasta que las fuerzas le falten, pues aunque hay muchos instrumentos y géneros musicales; cuando se juntan los violines, guitarras, trompetas, arpas e incluso contrabajos surge el alimento para el alma y el corazón.