Culiacán, Sin.- Cual si fuera la imagen de una autopista de los Estados Unidos, donde algunas personas indocumentadas pasan apresuradas sorteando la velocidad de los carros, de la misma manera, al amanecer y al oscurecer se pueden observar a varios hombres atravesar el libramiento “Benito Juárez La Costerita” cargando en sus lomos partes automotrices.
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Para las personas que a diario circulan por esa vialidad considerada como rápida, es muy común observar a estas personas que sin correr pero con un paso apresurado, atraviesan el pavimento para internarse en el monte del fraccionamiento Capistrano, donde la maleza y matorrales se convierten en su cómplice y les da refugio.

Para la Policía Federal División Caminos, ahora convertida en Guardia Nacional, el paso de estas personas por el sitio es muy común. Algunos de los veladores y empleados de comercios cercanos señalan que estos hombres no se esconden, pasan a la hora que sea cargando llantas y partes de vehículos que son sustraídos de la pensión sin importar la presencia policial.
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“Aquí los muchachos pasan muy de mañanita, casi oscuro y al atardecer. Ellos pasan, no se esconden de nadie, sí caminan rápido pero no a escondidas. Hay veces que están los Federales ahí con algunas gentes revisando documentos y los compas pasan como si nada. También hay veces que la Policía Municipal pasa por aquí cuando ellos están atravesando la carretera, pero yo creo que no les hacen nada porque para cuando ellos reaccionan, los amigos ya cruzaron al otro lado”.

¿Y no los van a seguir a pie verdad?
“Tienen que dar la vuelta en la patrulla hasta el puente de La Primavera”, señaló uno de los empleados que prefirió el anonimato por temor a represalias.

“Aquí no se meten (al negocio que cuida el entrevistado). Aquí tenemos mucha vigilancia y cámaras. Ellos se van a lo fácil, allá no les dicen nada, por eso es que caminan con las cosas como ‘Juan por su casa’”, continúo el trabajador al tiempo que también reconoce que en las últimas semanas ya no se han visto tan seguido como antes, tal vez porque ya se quemó casi todo o porque ya se robaron todo lo que servía.
En el lado sur oriente del corralón, fuera de donde se localiza lo que queda de la barda perimetral de malla ciclónica, hay varios vehículos abandonados, entre ellos una camioneta Chevrolet Blazer totalmente desmantelada y un remolque para una especie de tacos en las mismas condiciones, y que probablemente fue llevado hasta el depósito de vehículos junto con algún otro carro que participó en algún hecho de tránsito.

En los alrededores de la pensión, en la zona enmontada hay una infinidad de brechas donde solamente circulan personas a pie y donde se puede apreciar una infinidad de esqueletos de motocicletas y, de acuerdo a las evidencias localizadas en el sitio, se puede presumir que en ese lugar había varios campamentos donde desmantelaban las unidades de dos ruedas y se llevaban lo que servía.
Todas las autopartes que se han robado en ese sitio se comercializan en el mercado negro, según un trabajador de grúas al que le ofrecieron colaborar en este tipo de acciones pero él nunca accedió. Hay muchas páginas de Facebook, la mayoría de ellas cerradas al público, donde se venden autopartes para todo tipo de vehículos por sobre pedido y a domicilio. La policía no los agarra porque no quiere, o tal vez porque están coludidos con ellos, según los trascendidos.

“A mí me tocó ver patrullas, pero no sé de qué corporación eran, que el año pasado salían cargadas con autopartes de aquí del corralón”.
¿A dónde se llevaron todas esas partes?
“Pues a venderlas y por supuesto que ellos estaban metidos en esto también. Las demás autopartes las venden en los tianguis de Los Huizaches y de la Domingo Rubí, allí puedes encontrar lo que busques en autopartes”.

¿Y de dónde salieron?
“Ahí te lo dejo de tarea”, señaló el operador.

Para las autoridades es muy difícil seguir la pista de las autopartes robadas, en primera, señala un agente de investigación, porque no hay una denuncia de robo específico de algún vehículo o las partes del mismo. “Si se roban las piezas de los carros que están en el corralón nadie se va a quejar, porque se supone que el vehículo está asegurado y si tú ves alguna parte de un vehículo que se parece al tuyo y que está detenido, no vas a decir nada porque vas a creer que está en la pensión”, explicó el uniformado.
“La otra es que la mayoría de los carros que se roban de ese lugar ya tienen más de un año abandonados en ese sitio y según yo, ya no le pertenece al propietario, al menos que esté bajo un proceso y por una u otra razón no se haya liberado. Y la tercera es que con la quema de los vehículos ya no puedes culpar a nadie en específico, por qué no puedes comprobar que esas partes le pertenecen a la unidad que ya está calcinada”, agregó.

Pero el robo de autopartes y los incendios no son el único problema, existe un problema más delicado que todo mundo ha ignorado, el robo de placas. Este es el mayor problema que aún no ha llegado a ser un dolor de cabeza para las autoridades, pero en un futuro comenzarán a aparecer, como cuando el mar arroja los desechos a la orilla.
Un vecino de la colonia Antonio Toledo Corro que no quiso denunciar su caso para no tener problemas, narró que hace algunos meses observó un vehículo con las placas que tenía su camioneta que se encuentra detenida en la pensión por un hecho de tránsito. Se trata de una camioneta Toyota Sienna modelo viejo, la cual nunca sacó por razones económicas. Un día observó un vehículo con las mismas placas circulando por aquella zona y rápidamente buscó en internet con ayuda de uno de sus hijos, percatándose que las placas seguían a su nombre, pero con un adeudo bastante elevado por los años que no había pagado el refrendo vehicular.

Las placas las portaba un automóvil Toyota Corolla modelo reciente, el cual era tripulado por una persona joven y de buen ver que dijo haberlas comprado en mil pesos hace algunos meses y por internet, pero después de esa plática desconoce si la persona al darse cuenta que eran placas robadas del corralón, las regreso o se quedó con ellas en la unidad.
Por parte de las autoridades exhortan a los ciudadanos que tengan vehículos detenidos en corralones que si es posible acudan al depósito para verificar si su vehículo cuenta aún con las placas o de lo contrario tienen que poner una denuncia ante el Ministerio Público del Fuero Común por el delito de robo para evitar tener problemas legales en un futuro en caso que esas placas se lleguen a utilizar en la comisión de algún delito, pues podría ser que sus placas estén circulando en un vehículo ajeno sin que usted lo sepa.

La Fiscalía General del Estado ha recibido más de 150 denuncias por robos e irregularidades en el resguardo de los vehículos en la pensión Grúas Culiacán, sin que hasta el momento haya habido consecuencias.













