Culiacán, Sin.- Un hombre adulto burlo el sistema de seguridad de una empresa de valores y tras subir a lo alto de una antena de comunicación de dicha empresa amenazó con arrojarse al vacío por casi dos horas hasta que fue convencido por la Policía Municipal de bajar por su propia voluntad.
Las autoridades informaron que la persona que ya se encuentra siendo atendida por personal de psicología y psiquiatría de Gobierno del Estado y del Ayuntamiento se llama Joel de aproximadamente 40 años de edad, el cual según algunas personas que lo conocen al parecer padece de sus facultades mentales.
El reporte se registró poco después de las 10 de la noche de ayer domingo, donde las autoridades fueron informadas sobre una persona del sexo masculino que estaba en lo alto de una antena de radiocomunicación de conocida empresa de traslado de valores ubicada por la calzada Heroico Colegio Militar, casi esquina con la avenida Comandante Fernando Ramírez de la colonia 21 de Marzo.
Según los datos, esta persona subió por sus propios medios, primeramente al techo de la segunda planta del cuartel general de la empresa logrando burlar las cámaras de videovigilancia y alambres de púas junto con mallas ciclónicas para después subir a lo alto de la antena de aproximadamente 40 m de altura.
Desde ese lugar amenazó con arrojarse al vacío, pero hasta el momento las autoridades desconocen el motivo por el que quería realizar ese acto y luego arribaron al sitio elementos del Cuerpo de Bomberos Culiacán, Veteranos, Protección Civil, Policía Municipal y personal de la empresa señalada.
Luego de casi dos horas de diálogos por parte del personal médico y psicólogos que acompañaron a los agentes de la Policía Municipal y bomberos, el hombre desistió y poco a poco comenzó a descender de lo alto de la antena hasta bajar al techo de la segunda planta, donde fue subido a la canastilla de la escalera de un camión de bomberos, para luego bajarlo a tierra donde fue acompañado por los socorristas.
Posteriormente el hombre desorientado y un poco lastimado de uno de sus pies, comenzó a caminar hasta una patrulla donde de no muy buena gana y con desconfianza subió junto con el psicólogo para ser trasladado a una clínica donde fue atendido.















