México. El ajo, ingrediente esencial de la cocina mexicana, destaca no solo por su sabor característico sino también por sus múltiples beneficios para la salud. Sus compuestos activos, principalmente a base de azufre, han sido ampliamente estudiados y respaldan sus efectos positivos en el organismo. Esta planta, perteneciente a la familia de las cebollas (Allium), ha sido valorada desde tiempos antiguos por sus propiedades medicinales, las cuales la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) confirma con evidencia científica, dejando atrás mitos populares como su uso contra vampiros.
Entre sus componentes principales están el ajoeno, la alicina, la aliína y la s-alilcisteína, sustancias presentes en su aceite esencial que otorgan las propiedades terapéuticas al ajo.
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El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señala que consumir ajo ayuda a reducir el colesterol, disminuyendo así el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Asimismo, un estudio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos indica que ingerir ajo en ayunas contribuye a bajar los niveles de glucosa en sangre.
Además, el ajo posee propiedades anticancerígenas, antibacterianas y ayuda en el control del peso corporal. Es bajo en calorías pero rico en vitaminas C, B6 y manganeso, nutrientes clave para el buen funcionamiento del cuerpo. Sus antioxidantes protegen las células y pueden retardar el envejecimiento. Para aprovechar al máximo sus beneficios, se recomienda consumir el ajo fresco, ya que el calor puede reducir sus compuestos activos, aunque también está disponible en polvo, deshidratado o en suplementos. Antes de incorporarlo de forma regular, es aconsejable consultar a un especialista, especialmente en caso de condiciones médicas específicas.