Culiacán, Sin.- Los gritos que daba Silvia no eran de dolor. Eran de angustia y desespero al ver sufrir a su hija a un lado de ella. Prensada de la mayor parte del cuerpo dentro de su vehículo compacto, sólo puede clamar a los socorristas que ayuden a su hija que grita del dolor por una fractura de cadera y múltiples golpes y heridas en su pequeño cuerpo de 8 años.
Los casi 40 grados que caen a plomo en el lugar del siniestro, hacen que casi se derrita la suela de los zapatos de las personas y socorristas que desesperadamente hacen de todo sin poder hacer nada para liberar el cuerpo de la mujer de 40 años que desesperada pero consciente y orientada, agradece a los socorristas estarlos ayudando.
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Minutos antes del percance, la mujer y su hija provenientes de la ciudad de Culiacán, se dirigían a la ciudad de Hermosillo Sonora, donde residen, por la carretera Internacional México 15 y al pasar la caseta de cobro de El Limón de los Ramos, una joven estudiante con uniforme de la benemérita institución se acerca a la ventanilla de la conductora para pedirle una cooperación.
Con una sonrisa en la boca, la psicóloga baja la ventanilla de su lado y le da a su hija un billete para que lo deposite en la alcancía de plástico de color blanco con el emblema de la Cruz Roja y varias estampillas semi pegadas en los costados como banderines destinados para los altruistas.
En punto de las 11:29 de la mañana, el radio de la base de Cruz Roja Pericos recibe un llamado para acudir a atender un accidente de carretera tipo choque entre dos vehículos compactos, donde se reportan dos personas lesionadas, una de ellas en estado crítico.
Un minuto después, dos paramédicos y un doctor salen con sirena abierta y códigos encendidos a bordo de la única ambulancia con la que cuenta una entidad que se localiza entre dos ciudades importantes que son separadas por 100 kilómetros de distancia y encargada de atender parte de la zona serrana de Badiraguato y Mocorito.
Díez minutos después, los rescatistas llegan al lugar y rápidamente se enfocan en la mujer que está prensada, pero al ver que para ellos es imposible liberarla, de inmediato llaman a sus colegas de Cruz Roja y bomberos Guamúchil, quienes cuentan con equipo especial como las “quijadas de la vida” para este tipo de rescates, ya que los bomberos de Pericos cuentan con dos camiones en malas condiciones y mal equipados con este tipo de aparatos.
Mientras se realizan las maniobras de rescate, la mujer con voz más tranquila al ver que su hija está siendo atendida, agradece a los socorristas por haberlas ayudado y en un tono de satisfacción y gratitud les dice que acaban de cooperar con la Cruz Roja en la caseta de cobro, a la vez que señala una calcamonía que casi se despega del lado superior izquierdo del parabrisas hecho añicos del vehículo que conducía.
Pero el tiempo no se puede detener. Los minutos pasan y la sangre sale a borbotones de las heridas internas y externas que la mujer sufrió durante el impacto. Minutos después empieza a tener sueño, luego pierde el conocimiento y por último cae en shock, pero los bomberos y Cruz Roja de Guamúchil aún no llegan.
Casi 40 minutos después llegan al sitio los socorristas con el equipo especial y rápidamente liberan a la mujer que para esa hora ya ha caído en paro cardíaco. Empieza la reanimación de la mujer a un costado del vehículo, sobre la tierra y las pequeñas ramas secas a un costado de la cinta asfáltica. Pero no reacciona. Los signos vitales son nulos y los socorristas continúan aplicandole el RCP para reanimarla.
A las 12:18 se declara el fallecimiento de la joven mujer psicóloga sonorense que minutos antes estuvo platicando con los socorristas y policías que acudieron al llamado de auxilio, incluso alcanzó a pedir a unos civiles que estaban ayudando que le marcaran a su otra hija que vive en la Ciudad de México para avisar lo que había sucedido.
Cuatro minutos después, una ambulancia traslada a su hija de 8 años al Hospital Pediátrico de la ciudad de Culiacán, donde más familiares ya esperan su llegada al saber la desgracia que acaban de sufrir.
A pesar de los antecedentes que existen sobre fallecimientos de personas por la falta de atención médica y equipos especiales para rescate en el tramo de Él Guadare a La Campana y la zona serrana de Badiraguato, ni las instituciones como Cruz Roja, ni el gobierno, ni particulares hacen algo por equipar al cuerpo de bomberos y Cruz Roja de Pericos.
Las grandes cantidades obtenidas de las colectas de Cruz Roja son destinadas principalmente a la ciudad de Culiacán y solamente el año pasado se captaron 35 millones de pesos durante la colecta en el estado de Sinaloa, donde a los directivos no les hace falta un vehículo del año para desplazarse a realizar sus actividades, mientras que en algunas comunidades como Pericos, los socorristas luchan contra la muerte y el tiempo con las carencias con las que cuentan, pero con la camiseta bien puesta.