Al momento

Policíaca

Policiaca: La bendición de José

Culiacán, Sin.- “Todo ocurrió poco después del amanecer. Salimos ya aclarando. Al rayar el alba como muchos dicen. Íbamos para Sufragio con la carga y salimos...

Línea Directa | La información al momento
La información al momento | Línea Directa

Culiacán, Sin.- “Todo ocurrió poco después del amanecer. Salimos ya aclarando. Al rayar el alba como muchos dicen. Íbamos para Sufragio con la carga y salimos sin novedad de aquí de la estación”, narra uno de los tripulantes de la locomotora 4119 de la compañía Ferromex que jalaba al menos 60 vagones al norte de la entidad.

Apenas iban pasando la curva que está después del Puente Negro que atraviesa el río Culiacán, cuando el retumbante sonido del silbato de la locomotora daba aviso que la mole de acero se aproximaba a los peatones y automovilistas que de manera apresurada cruzaban las vías del ferrocarril a la altura del congestionado bulevar Rolando Arjona. A espaldas de la Universidad Autónoma de Occidente.

“Estamos por pasar el bulevar cuando lo miré parado en la orilla de la vía. No estaba en medio, estaba en la orilla esperando que los carros se detuvieran y cuando lo hicieron, volteó a ver el tren. Yo pensaba que se iba a cruzar, pero jamás voy a olvidar ese rostro. Nos miraba desesperado. Se persignó, se tapó el rostro con las dos manos y se puso en medio de los dos rieles a esperar el tren“, comenta uno de los empleados de Ferromex.

Todo se dio en unos pocos segundos. El ensordecedor ruido del claxon del ferrocarril enmudeció los gritos de dolor de José que ahora era arrastrado por las ruedas de acero de la máquina rojiverde cuyas ruedas sacaba chispas de lumbre al tallar los rieles por el efecto del frenado.

Luego, la máquina se detuvo a una distancia aproximada de 200 metros. Todos los tripulantes del tren bajaron apresurados para auxiliar al hombre vestido de negro qué segundos antes se les atravesó, pero nada pudieron hacer por él. Su cuerpo estaba hecho pedazos y el aliento de vida ya lo había abandonado.

Conductores, peatones y tripulantes de Ferromex no daban crédito a lo que estaban viviendo. Un alma acababa de decidir irse de este mundo. Tal vez agobiado por problemas más pesados que la carga de ferrocarril optó por echarse la bendición antes de entregar su espíritu al creador.

Fuente: Internet

Al momento

Suscríbete a nuestro boletín

Para tener la información al momento, suscríbete a nuestro boletín en el tendrás las últimas noticias de Sinaloa, México y el mundo.