Culiacán, Sin.- Despertar por la mañana con el cantar de los gallos, con un viento helado que acaricia el rostro y sin el ruido del tráfico de una gran ciudad, para muchos es un privilegio, pero no todo es color de rosa, los habitantes de la periferia de Culiacán también conviven día a día con los fétidos olores de la basura y de personas asesinadas que son abandonadas el cualquier paraje solitario.
En las orillas de la capital sinaloense, la madrugada se despide para dar paso al alba que descubre las horrendas escenas del crimen que los sicarios cometieron apenas unas horas, en complicidad de la oscuridad y cuyos delitos en su mayoría probablemente jamás sean aclarados por tratarse de ajustes de cuentas del crimen organizado.
En una calle de terracería que más bien parece una vereda, por estar a la orilla de un modesto fraccionamiento de interés social, un hombre se agacha para hurgar entre unos montones de basura con la esperanza de encontrar algo de valor y poder vender para llevar sustento a su familia.

Entre el olor a muerto y basura, así se vive en la periferia de Culiacán 
Entre el olor a muerto y basura, así se vive en la periferia de Culiacán 





Mientras busca con una mano con la otra sostiene unos botes de aluminio y de pronto se topa con un bulto en medio del sendero y algo le llama la atención, se trata de una cobija o edredón de color tinto con beige que está amarrado con cinta canela y trata de moverlo con el pie pero es imposible, el paquete es demasiado pesado y al abrir una rendija se lleva el susto de su vida al ver que es un cadáver.
La noticia corrió como pólvora y rápidamente los vecinos del sector se acercan para conocer de cerca la noticia, pero el pepenador prefiere no tener “problemas” y se retira del lugar para buscar otro sitio donde recolectar algo de utilidad, mientras que los vecinos dan aviso a las autoridades.
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La mayoría de los habitantes del sector señalan que es bonito vivir alejado del caos de la ciudad, en las orillas de la capital, el único problema es que estos sitios son los preferidos por los delincuentes para ejecutar personas o abandonar cadáveres debido a la soledad, la poca o nula vigilancia de las autoridades y la falta de alumbrado público en las calles.
“Cada rato tiran muertos aquí oiga, el otro día encontramos uno pero estaba vivo, todos decían que ya estaba muerto, pero cuando un policía lo movió con el pie se levantó, estaba todo golpeado, lo habían tableado y le pegaron balazos, pero se salvó, otra vez allí en el monte encontraron un cuerpo que ya tenía días de que lo habían matado, apestaba mucho, pero creíamos que era un animal muerto, hasta que supimos que era una persona”, señaló uno de los habitantes qué mira de lejos el bulto de la cobija dónde se encuentra el cadáver encontrado la mañana de este lunes.
(EM)