Policiaca

De Escuinapa uno de los dos ejecutados en Las Coloradas

La otra víctima resultó ser un vecino de la colonia Renato Vega Amador que se encontraba de visita con el escuinapense al momento del asesinato

Culiacán, Sin.- Para llegar a la zona donde Jesús Alfredo y Enrique Alonso fueron fusilados es necesario caminar un tramo considerable por un camino empinado de piedras afiladas y rocas de gran tamaño. La escena se asemeja a una película del viejo oeste señalan los curiosos.

El ambiente árido y polvoriento es comparado con la tierra de Santiago de Comanito, señala uno de los empleados de una casa funeraria al momento que explica la comparación a causa de la ausencia de árboles verdes y el panorama de arbustos secos.

El lugar rápidamente es abarrotado por al menos una docena de adolescentes y jóvenes que llegan al sitio en igual número de motos, la mayoría de ellas de la marca Italika y sin placas de circulación.

Mientras se escucha en la frecuencia de los radios de los jóvenes hablar a varias personas, al menos dos de ellos pregunta a sus compañeros las características de los fallecidos y el lugar donde quedaron sin vida.

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Luego, poco a poco comienzan a llegar más personas a pie subiendo una empinada cuesta para poder llegar al sitio, mientras los vehículos en los que llegaron quedaron estacionados en la parte baja del cerro debido a lo accidentado del camino y el peligro de que los vehículos sufran algún daño en la parte baja del motor y transmisión.

Entre la “bola” llegan al menos dos hombres adultos que tras observar algunas fotografías que le muestran los investigadores confirman que se trata de un familiar suyo. “Sí sí es el. Allí vivía el en esa casita, era de Escuinapa pero tenía poco y viendo allí. Al otro chavalo no lo conozco, pero me imagino que estaban juntos porque los mataron igual”. comenta unos de los recién llegados al momento que se lleva ambas manos a la nuca mirando al cielo, mientras el polvo levantado por el aire le arropa la mayor parte del cuerpo.

Media hora después llega otro joven que tras ver las fotografías confirma que se trata de su hermano, mientras dice que la víctima estaba de visita con el otro asesinado e informa a las autoridades que vivían por la misma calle donde fueron ejecutados, pero en la colonia Renato Vega Amador.

Los testigos señalaron que no alcanzaron a observar quiénes fueron los responsables. Que solamente se escucharon varias detonaciones de arma de fuego en ráfaga y tiro por tiro. Pero la escena del crimen revela a los investigadores que las víctimas quisieron esconderse del grupo armado en el interior de un pequeño cuarto de 3 por 3 metros, construidos en su mayoría por lámina de cartera. Uno de ellos quedó hincado apoyado sobre el retrete del baño, mientras que el otro estaba agazapado a un costado de la única recámara que hay en el lugar.

Luego de terminar las diligencias los cuerpo son sacados por personal del Semefo para realizarles las pruebas de ley, mientras el polvo continúa en el aire y poco a poco se va desvaneciendo en el ambiente hasta desaparecer, cómo desaparecen las esperanzas de los deudos para encontrar justicia.

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Fuente: Línea Directa

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