Culiacán, Sinaloa. A lo largo de los años, Eduardo Salvador Granados Palma, quien se autodenominaba “Eddy Granny”, construyó una trayectoria marcada por la violencia, la reincidencia y señalamientos criminales.
En los primeros años de la década del 2000, Eduardo Salvador Granados Palma llegó a Sinaloa proyectando una imagen completamente distinta a la que años después lo colocaría en la agenda criminal. Se presentaba como empresario ligado a la capacitación policial y asesoría en temas de seguridad; se autodenominaba consultor, experto en manejo de armas e incluso activista. Su nombre, en ese momento, no aparecía vinculado públicamente a delitos, sino a actividades relacionadas con entrenamiento y formación de corporaciones policiacas.
Ese perfil cambió de forma radical el 12 de marzo de 2004. Ese día fue señalado por el asesinato de quien entonces era su pareja sentimental, Martha Berenice Melchor Meza, una maestra de inglés de 23 años en Culiacán.
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Investigación reveló presunto feminicidio en colonia Las Quintas
De acuerdo con la investigación, los hechos ocurrieron dentro de un domicilio en la colonia Las Quintas, donde ambos habrían sostenido una discusión. La indagatoria estableció que presuntamente la agredió físicamente hasta causarle la muerte. Después, habría trasladado el cuerpo hasta la ribera del río Tamazula, donde lo abandonó, mientras intentaba borrar rastros de lo ocurrido y mantener la versión de que desconocía el paradero de la joven.
Sin embargo, conforme avanzaron las investigaciones, las inconsistencias en sus declaraciones llamaron la atención de las autoridades. Días después fue detenido, dando inicio a un caso que con el tiempo se convertiría en uno de los antecedentes criminales más conocidos asociados a su nombre.
Fuga del penal de Culiacán desató escándalo y sospechas internas
Mientras enfrentaba un proceso penal, el caso escaló a un escándalo público cuando el 4 de marzo de 2006 escapó del penal de Culiacán. La fuga generó sospecha sobre posibles complicidades internas dentro del sistema penitenciario. Once días después fue reaprehendido en Guadalajara, sumando un nuevo proceso por evasión.
Tras un proceso judicial prolongado de más de una década, en 2015 fue sentenciado a 24 años, nueve meses y 18 días de prisión por homicidio calificado con ensañamiento. Sin embargo, no permaneció encarcelado durante toda la condena y eventualmente recuperó su libertad.
Su nombre reapareció en 2025, ahora en Jalisco, cuando fue señalado como principal sospechoso del asesinato de Astrid Noemí Cruz Casillas, así como del homicidio del hijo adolescente de ella, además de las lesiones graves provocadas a una menor sobreviviente.
Antecedentes de homicidio reavivan cuestionamientos en Sinaloa
El caso volvió a generar indignación nacional porque se trataba de un hombre con antecedentes de homicidio contra una pareja sentimental. Permaneció prófugo hasta enero de 2026, cuando fue detenido en Jalisco y trasladado para enfrentar un proceso penal.
La trayectoria criminal de Granados quedó asociada a dos expedientes separados por más de 20 años, ambos con acusaciones de violencia letal contra mujeres con quienes mantenía relaciones personales, y a un cuestionamiento persistente sobre cómo alguien con ese antecedente volvió a quedar en libertad.
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