Y están enojados

Culiacán, 20 de abril 2020. Sin sombra de duda, el modelo que sigue vigente (cuya permanencia creen ver en riesgo los confederados patronales) ha ensanchado la brecha entre las minorías privilegiadas (que concentran la riqueza, e incluso en situación de crisis obtienen beneficios) y las mayorías cada vez más pobres de nuestros países.

Así las cosas, la recuperación de la actoría social pasa por una redimensión de los espacios políticos y la emergencia de nuevas formas de participación social.

Se trata de que se escuchen las demandas ciudadanas y de veras se cambie el modelo económico que, hasta ahora, sin haberse enfrentado las causas de fondo, genera desempleo, pobreza y sólo sirve para engordar la bolsa a los privilegiados del sistema.

Se vive también una crisis de credibilidad que no ha sido superada y la Coparmex no escapa al esquema; priva el descrédito de las supuestas bondades del capital que, en más de un sentido, es corresponsable de lo que condena.

El hecho irrebatible es que ha sido, el sector privado en general, beneficiario de las políticas económicas que han provocado las crisis recurrentes.

Ahora, el coronavirus hace su parte.

LA PRIVADA INICIATIVA, AL ATAQUE

En un contexto complejo y difícil para cualquier gobierno, la clase patronal despliega una clara ofensiva y se propone minar la base social del  proyecto denominado Cuarta Transformación.

Es en ese tenor que Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ha transitado de los reclamos y quejas por la “falta de apoyos” a una convocatoria de carácter político en contra de AMLO y su gobierno.

El gran capital mexicano está muy enojado y, a través de sus delegados en los organismos empresariales, despliega una ofensiva a la que no pueden ser ajenos varios de los dueños del dinero que dicen apoyar el proyecto de AMLO, entre ellos Carlos Slim y Alberto Bailleres.

Haciendo su parte, el presidente de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, presunto pre candidato a lo que caiga, en la práctica llama a la insurgencia empresarial contra el gobierno.

LAS OTRAS RAZONES

El enojo empresarial por la “falta de apoyos” tipo Fobaproa (ese latrocinio en despoblado) se agudiza por el requerimiento de que quince grandes empresas (por ahora) le paguen al fisco nada menos que 50 mil millones de pesos que deben en impuestos.

Si no pagan, “se procederá legalmente”, les advierten, y entonces la ira patronal aparece.

Con los 50 mil millones (y eso, creo, es solo una parte de lo que el empresariado mexicano ha evadido) podrían hasta triplicarse los créditos para las Pymes.

Deben pagar y lo que siga ya se verá.

CALIFICADORAS DESCALIFICADAS

Parafraseando a Marx: “hay que educar a los educadores” (lo que aplica para quienes ahora conducen la educación en México y en Sinaloa, particularmente) en los tiempos que corren se precisa evaluar a las “calificadoras”.

En este caso me refiero a las internacionales como Standard and Poor’s, Moody’s y Fitch Ratings, cuyas calificaciones con frecuencia se asumen (sobre todo desde los oficiales medios) como indicadores de necesaria referencia en los asuntos de la banca y las finanzas nacionales y mundiales.

Moody’s, Standard&Poor’s y Fitch son “las tres grandes” entre las agencias globales que bien cobran sus “servicios” y la venta de estrellitas. Las dos primeras son las más influyentes y la tercera tiene menor peso.

Las tres han sido incluso demandadas por falsear información y provocar crisis.

En estos días han “descalificado” a México y sobre su cuestionada credibilidad abundaremos en entregas subsiguientes.

EN EL TINTERO

-Las dinámicas perniciosas de la burocracia, la sobre administración y la simple indolencia de autoridades, al tenor de antes, siguen siendo un gran lastre. Así, parecen aliados del coronavirus.

-Cuando se saquen las cuentas, serán más los enfermos, y decesos, por el confinamiento, que por el sospechoso (a pesar de los datos duros) coronavirus. En tanto, la promoción del pánico parece ser la divisa.

-A partir de hoy la desalineada SEP y sus agencias locales, retoman las clases “en línea” en un mar de deficiencias y carencias.  

-No hay tal solidaridad de los banqueros en estos momentos de crisis. Con la cacareada posposición del “pago mínimo mensual” se siguen acumulando los intereses. Además, y en tanto, el servicio bancario, en lo que toca a la atención del cliente, se acerca a un desastre.

-¿Se podrán aguantar otros 40 días más de encierro y cierre económico? –Quizás, pero el riesgo es cada vez mayor y tiene muchas aristas, perniciosas todas.

-Esta columna aparece en “Vértice de Sinaloa” (verticedesinaloa.net); Línea Directa (https://www.lineadirectaportal.com); Didáktica (http://www.didaktica.com); Sitio Telles (http://www.jorgeluistelles.com) y Síntesis de prensa, de Héctor Muñoz. (cano.1979@live.com).

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