En el marco del mes de marzo y a unas horas de haberse conmemorado el Día Internacional de la Mujer (8M), es fundamental reflexionar sobre el aumento de la violencia digital hacia las mujeres en los últimos años. Es urgente visibilizar y abordar esta problemática en la era de la inteligencia artificial, especialmente ante la falta de regulación en las plataformas digitales.
La violencia digital, también conocida como ciberviolencia o violencia en línea, es una de las diversas formas de violencia de género contra las mujeres y las niñas en entornos digitales a través de las nuevas tecnologías de la información. En 2021, entró en vigor en México la “Ley Olimpia”, gracias al impulso del movimiento feminista encabezado por Olimpia Coral Melo, quien fue víctima en 2014 de la difusión no autorizada de un video con contenido sexual. A partir de esta ley, las legislaturas de 30 estados mexicanos implementaron reformas en línea con la Ley Olimpia.
Definición de violencia digital
El artículo 20 Quáter de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia define la violencia digital como: “toda acción dolosa realizada mediante el uso de tecnologías de la información y la comunicación, por la cual se exponga, distribuya, difunda, exhiba, transmita, comercialice, ofrezca, intercambie o comparta imágenes, audios o videos reales o simulados de contenido íntimo sexual de una persona sin su consentimiento, aprobación o autorización, que cause daño psicológico, emocional, en cualquier ámbito de su vida privada o en su imagen propia.” Incluso, el párrafo segundo de este artículo menciona los actos dolosos que causen daño a la privacidad, dignidad o intimidad de las mujeres a través de las tecnologías de la información y la comunicación.
La violencia contra las mujeres y niñas en contextos digitales muestra que el 67% de la violencia en línea incluye difamación, el 66% está relacionado con ciberacoso y el 65% con discursos de odio. Existe, además, una notable falta de denuncia de este tipo de delitos en el ámbito digital. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en México, el 13% de las mujeres de 15 años y más han experimentado alguna situación de violencia en medios digitales a lo largo de su vida, ya sea a través del celular, correo electrónico o redes sociales.
Tipos de violencia digital
De acuerdo con el Informe de Ciberviolencia y Ciberacoso contra las Mujeres y Niñas de 2022, elaborado por ONU Mujeres, en conjunto con el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém Do Pará, se reconocen los siguientes tipos de violencia digital:
• Ciberhostigamiento o ciberacoso
• Suplantación o robo de identidad en línea
• Ataques a la reputación o credibilidad
• Actos de monitoreo, control y vigilancia en línea
• Amenazas directas de daño o violencia
• Violencia física facilitada por las nuevas tecnologías
• Explotación sexual y/o trata de personas y niñas mediante nuevas tecnologías
• Ataques a grupos, organizaciones, comunidades o colectivas de mujeres
• Acceso no consentido o ataque a la integridad de un sistema informático o cuenta en línea
• Uso, control, manipulación o publicación no autorizada de información privada y datos personales
Mujeres, en mayor riesgo de sufrir violencia digital
El 47% de las niñas reportan haber sido acosadas en línea con amenazas de violencia física o sexual. La mayoría de ellas señala que su primera experiencia de acoso ocurrió entre los 14 y 16 años, a través de las redes sociales. En México, el 29.9% de las niñas y adolescentes entre 12 y 19 años han sufrido ciberacoso, al igual que el 30.1% de las mujeres jóvenes entre 20 y 29 años.
El 73% de las mujeres periodistas han sido víctimas de algún tipo de violencia en línea en el ejercicio de su labor, incluidas amenazas de violencia física y sexual, además de ataques a su seguridad digital. Esta violencia es particularmente grave en el caso de mujeres con perfiles públicos, como políticas, parlamentarias, escritoras, blogueras, instagramers, académicas, músicas, actrices y artistas.
También están en riesgo activistas, defensoras de derechos humanos, mujeres LBTQI+, feministas y defensoras de la igualdad de género, quienes son blanco de ciberacoso destinado a silenciar sus opiniones. Las mujeres de minorías étnicas, indígenas, negras o afrodescendientes, racializadas y las pertenecientes a colectivos que defienden su identidad, enfrentan violencia digital centrada en ejercer control sobre sus cuerpos.
Desafíos en la lucha contra la violencia digital
Algunos de los desafíos actuales incluyen evitar la normalización de la violencia por parte de los medios de comunicación, las plataformas de internet y las autoridades. Es crucial fortalecer los mecanismos de denuncia y proporcionar capacitación y sensibilización a los funcionarios encargados de la procuración e impartición de justicia, incluyendo la reparación del daño y evitando la culpabilización de las víctimas. Es necesario ofrecerles apoyo y acceso efectivo a la justicia.
Este tema debe ser abordado en el sector educativo, empresarial, en la sociedad civil, en el seno familiar y por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno. La prevención de la violencia digital debe formar parte de la agenda global, nacional y local. Como señala el Secretario General de la ONU, António Guterres: “La violencia verbal en internet puede convertirse fácilmente en violencia física en la vida real.”
Por lo tanto, es urgente fortalecer los marcos jurídicos en un entorno global y coordinado para prevenir un futuro peligroso para las mujeres y niñas en entornos digitales, que crecen a gran velocidad, sin límites claros y sin transparencia.