Vacas flacas

El mensaje que envió el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, en entrevista con Línea Directa, es preludio de lo que viene en cuanto a la crisis financiera en la que se verán envueltos los ayuntamientos.

Como previendo lo que se viene, el gobernador dijo: “Sería imposible que el Gobierno del Estado haga un rescate, sería estirar la mano a la Federación y no hay manera ni forma, hay que reducirnos, ajustarnos, ser ingeniosos. Hay que trabajar con menos recursos y menos gasto operativo, se acabó la época de vacas gordas donde había más disposición de lana, ahora ya no”.

Entre otras cosas que se acabaron los tiempos de “vacas gordas”, es que su gobierno no podrá ir al recate de los municipios.

Año con año, la mayoría de los municipios acuden al Gobierno del Estado buscando apoyos para cumplir compromisos de fin de año.

El problema es que si la situación del Gobierno Estatal y Federal era seria antes de la pandemia del Covid-19, ahora lo es mucho más. Y ahí van también los municipios.

Nos consta que varios ayuntamientos han destinado fuertes recursos para enfrentar gastos generados por la prevención y la atención de los contagios. Algunos han llegado a su límite y la incidencia continúa.

¿Qué va a suceder? Porque lo que no se puede negar es que consecuencia de deficiente recaudación, reducción de participaciones federales, deudas heredadas, nóminas excesivas, altos sueldos y desorden administrativo, la mayoría de los 18 municipios de Sinaloa enfrenta severos problemas financieros.

No tienen dinero para cumplir cabalmente con responsabilidades tan elementales como el pago de salarios y la prestación de servicios públicos indispensables, mucho menos para la obra pública que la población demanda.

Además, tienen deudas con el IMSS, el INFONAVIT, proveedores y hasta con instituciones de crédito y otras empresas por recursos retenidos a sus trabajadores vía nómina y que debieron entregar pues sólo eran intermediarios pero nunca enteraron.

Hay reglas elementales en la administración pública, que deben seguirse para evitar o atenuar crisis como la que padecen ahora los municipios, pero que alguien no respetó. Desde hace varios años.

Aunque no es lo más recomendable ni fácil entrarle de lleno a un recorte de personal, sí es necesario poner orden en ese renglón y explorar otras posibilidades como la disciplina en el gasto corriente, viáticos, combustibles, compensaciones y un largo etcétera.

Pero sin hacer cambios de fondo, ayuntamientos están sentenciados a la precariedad y los ciudadanos a la carencia de servicios públicos de calidad y escasa obra pública.

Y aun haciéndolo será difícil todo este proceso.

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