Una cosecha de esperanza

La cosecha de maíz del ciclo 2019-2020 que está a punto de generalizarse en Sinaloa, será determinante para mitigar la seria problemática económica que se tiene ya, y que se agravará en las próximas semanas en nuestro estado.


Hay un compromiso gubernamental respecto al precio que brinda mayor certeza y por ende cierta tranquilidad a los productores, además de que hace unos días se publicaron las reglas de operación para la comercialización del cereal de parte de la Segalmex.


La cotización garantizada a los maiceros es de 4 mil 150 pesos por tonelada, hasta por un máximo de 50 hectáreas o 600 toneladas por agricultor, quienes se han expresado más o menos conformes con el precio.


Todo eso es importante, pero no es suficiente. Se requiere de la participación muy responsable de toda la cadena que participa en el proceso, desde el productor y el gobierno hasta el acopiador y el industrial.


No sabemos cómo van a estar las condiciones a raíz de la emergencia sanitaria que se vive, pero se debe preparar toda una estrategia desde hoy para enfrentar el peor de los escenarios.


Se les debe garantizar acopio rápido, pago inmediato y mínima burocracia oficial dentro de la logística que se implemente. La empresa no es poca cosa, porque se está hablando de alrededor de 6 millones de toneladas de maíz sinaloense a levantarse en una superficie de 505 mil hectáreas de acuerdo a los registros de siembra.


La derrama económica que se genere mediante la comercialización del maíz será oxígeno puro para la economía de la entidad, luego de la inactividad turística generada por la emergencia sanitaria y los problemas en la pesca y la ganadería.


Los agricultores sinaloenses no quieren que se les regalen nada, sencillamente que se les brinden las condiciones para dedicarse a lo que saben: Hacer producir la tierra. Ojalá y así sea.

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