Un presidente muy relajado

El Presidente Andrés Manuel López Obrador no quiere o no puede darse cuenta del tremendo daño que puede generar su actitud relajada, que raya en lo irresponsable, sobre la emergencia sanitaria del Coronavirsus.

Todavía este fin de semana en su gira por Oaxaca, en un video que hizo público a través de sus redes sociales, mientras comía tranquilamente acompañado de una mujer con traje típico de ese estado, en su mensaje expresaba a la gente que saliera a la calle, que él les informaría cuándo tendrían que dejar de hacerlo.

“No apanicarnos. Vamos hacia delante. No dejen de salir, todavía estamos en la primera fase. Yo les voy a decir cuándo no salgan. Si pueden hacerlo y tienen la posibilidad económica, sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes, a las fondas porque eso es fortalecer la economía”, expresó el mandatario.

Una semana antes había repartido abrazos y besos a mujeres y niñas en una gira por Guerrero, en plena zozobra ciudadana por la contagiosa enfermedad.

Lo de los amuletos para detener la enfermedad es de risa y provocan pena en los ciudadanos que queremos ver en la Presidencia de la República a un líder con estatura de jefe de Estado, en el nivel de estadista.

El mensaje del Presidente contrasta contundentemente con las medidas que han implementado instancias federales, estatales y municipales, en las que se incluyen los cierres de estadios y gimnasio, restricción de viajes, paro provisional de empresas, suspensión de clases y cancelación de eventos masivos.

La propia Secretaría de Salud Federal está promoviendo a que la gente se quede en casa para reducir riesgos, al igual que el Gobierno del Estado de Sinaloa, con mensaje directos en ese sentido del propio gobernador, Quirino Ordaz Coppel.

Los gobiernos municipales han hecho lo suyo, e incluso algunos han sido criticados por lo estrepitoso de las medidas preventivas contra el virus, como es el caso de Ahome. En Guasave se han suspendido eventos y no se permiten reuniones con más de 30 personas en lugares públicos y privados, además de que se está distribuyendo gratuitamente gel antibacterial y mascarillas en puntos estratégicos en una reacción oportuna y responsable de la alcaldesa Aurelia Leal.

Los gobiernos municipales de Culiacán y Mazatlán están haciendo lo propio.

El presidente López Obrador parece no entender que es un líder al que siguen y todo le creen millones de mexicanos, que seguramente harán lo mismo que él ante la emergencia. Y ese es un gran riesgo.

Espero que lo que se pierda por esta actitud sean solo puntos en la evaluación de la popularidad del Presidente, y no vidas humanas.

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