Un disparate

Mañana se realizará el controvertido Gran Sorteo Especial de la Lotería Nacional, en el que el premio es el equivalente monetario al precio del avión presidencial.

En la conferencia mañanera de este día, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer que se alcanzó el objetivo de vender lo necesario para pagar los 100 premios de 100 millones de pesos que se contemplan. Vendiendo aproximadamente el 70 por ciento.

Qué bien, pero en términos reales el sorteo ha sido un estrepitoso fracaso.

No sé si se calcularon mal las cosas o todo estaba debidamente planeado. La cuestión es que si se esperaba que la sociedad se volcara a los puestos de lotería para comprar su oportunidad, no sucedió así.

Será por la pandemia, el dolor por los muertos, el duelo, la sensación de fragilidad económica, o lo que sea, pero la gente del pueblo no compró sus cachitos.

Y no sólo es lo relacionado con la venta y las bochornosas fotos de funcionarios y políticos afines al régimen con sábanas enteras de cachitos para mostrar su respaldo, lo que puede ser criticable pero es entendible, y la forzosa participación de grandes empresarios que fueron obligados a adquirir millonarias cantidades de éstos, sino la inyección de recursos públicos, ya en caja, para repartirlos a las instituciones de Salud.

Quinientos millones de pesos del gobierno para comprar un millón de cachitos para regalarlos al sector Salud, cuando se había anunciado que todo lo que no se vendiera sería entregado a esas instituciones para que estuvieran participando.

Sobre esto último, el fin puede venderse como loable, pero es un absurdo por el lado que se le mire. Sencillamente no hay un razonamiento financieramente lógico que lo justifique.

Veamos sólo el caso Sinaloa como ejemplo de este disparate. En nuestro estado se entregaron 39 mil cachitos para ser entregados gratuitamente a 37 hospitales Covid, lo que implica una inversión de 19.5 millones de pesos.

Si ese dinero público se hubiera entregado íntegra y directamente, cada hospital estaría disponiendo de 527 mil pesos para sus gastos. Seguramente no resolvería sus carencias, pero podría ser un poco más eficiente.

Al entrar a la rifa, la obtención de recursos está sujeta al azar, y de acuerdo a la ley de probabilidades, con los 39 mil cachitos podrían ganarse algo así como 13 millones de pesos. 0.65 por ciento de posibilidades de obtener uno de los 100 premios de 20 millones de pesos.

Ya las cosas como están, o hasta donde han sido llevadas, ojalá a los hospitales les vaya bien. 

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