The Last Dance

Esta colaboración más que nada es una recomendación para esta cuarentena: “El último baile” es una nueva serie de Netflix, y narra nada más y nada menos el auge y caída del equipo más ganador de la NBA en los años 90´s: los Toros de Chicago.

Van tres capítulos, hasta donde sé cada semana estarán subiendo uno nuevo, la historia narra sobre aquel súper equipo que llegó a ganar seis títulos y cómo un hombre como Michael Jordan logró llegar al estrellato y liderar a una maquinaria letal como lo fueron los Toros de Chicago.

La serie bien cuenta cómo llegó Jordan a NBA, su disciplina, el cómo ya después de agotado seguía entrenando, la historia de su segundo de abordo Scottie Pippen, líder en rebotes y el que sostenía el juego de Jordan.

La historia se va trazando y nos permite observar como mientras Jordan era el mejor pagado en Toros, Scottie era el séptimo mejor pagado del equipo y el número 122 de toda la NBA. El segundo de Jordan estaba en el fondo de la tabla de salarios y nadie quería hacer nada por él. 

La gran lectura es que Pippen sabía lo que valía y sabía lo que venía y optó por el mal menor, se fue a Houston de ahí a Portland, allá no estaba Jordan.

El Gerente del equipo convenció al dueño de que el equipo ya era longevo y tenían que desmembrarlo y eso incluia al Manager, el gran Phil Jackson a quien se la cantaron: el 98 es tu última temporada, por eso Phil  a su cuaderno de jugadas de ese año, le llamó así: The Last Dance.

Lección número uno: en todo equipo podrá haber estrellas, pero eso sí, siempre tienes que jugar en equipo, Jordan no podía ser sin Pippen y luego de ese par, llego Rodman que les completaba la estrategia y luego el resto del equipo. Jordan no hacía todo solo, había un equipo, cuando Pippen se lesionó sintieron la falta.

Jordan era un sobresaliente, alguien fuera de serie, aún así sabía jugar en equipo. En política si te crees la estrella y no ves por tu equipo te pasa lo que a los Toros después de la lesión de Pippen… ¡No ganas NADA!

Si crees que tú puedes conducir triunfos si no tienes contento a tu equipo o no le das el valor a tu equipo no vas a llegar ni a la esquina.

Lección dos: podrás tener el mejor equipo, pero si las decisiones las toma un miserable que solamente piensa en pesos y centavos, el mejor equipo se desarticula y cada quien agarra su rumbo y no les importa a donde vayan, una cosa sí es segura, irán a donde nadie los humille o los mal trate.

Eso le pasó a Chicago, las estrellas se empezaron a ir por que el gerente de los Bulls, el chaparrito Jerry Krause, empezó a tratar pesimamente a Pippen y a Phil Jackson, a Jordan le aguantaba las bromas, Krause traía mucho resentimiento contra las estrellas y al final eso y una mala negociación de Pippen arruinaron al mejor equipo de la NBA en los 90s.

La miseria y el resentimiento no son buenos compañeros de viaje en política y más en esta etapa de confinamiento donde los ciudadanos estamos estresados sobre lo que está pasando en nuestros entornos.

Quien quiera seguir en política en estos tiempos venideros vale más que ni sea miserable, mucho menos un resentido…

Por lo menos acá en Sinaloa ya tiene muy claro que no va a votar por alguien así. Mucho menos alguien que pague mal.

La gente en su confinamiento, su estress, se le está acabando la paciencia y se le está aguzando los sentidos.

De eso hablaremos después…

El mensaje que nos brinda esta serie: es que si usted perteneces a un equipo deportivo, comercial, político, etc.  y quien toma las decisiones es un miserable resentido, entonces, usted está en su última jugada, en su último tiro, THIS IS THE LAST DANCE, como dijo Phil Jackson: estás en tu último baile… esa, es la gran enseñanza.

Por que el resentido como bien lo explica Gregorio Marañón en “Tiberio Historia de un Resentimiento”:

«Entre los pecados capitales no figura el resentimiento y es el más grave de todos; más que la ira, más que la soberbia», solía decir don Miguel de Unamuno. En realidad, el resentimiento no es un pecado, sino una pasión; pasión de ánimo que puede conducir, es cierto, al pecado, y, a veces, a la locura o al crimen.

Por lo pronto le recomiendo  The Last Dance ¡No se la pierda! Claro y más si le gusta el Basquetbol.

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