Temerarios ante la crisis del COVID-19

El Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo hace unos días que México había domado la pandemia del Covid 19. Fue una expresión más bien optimista y de buenos deseos, porque la realidad está muy lejos de dicha afirmación.

La declaración fue desafortunada porque se trata de un asunto delicado de salud pública, no de política.

Parece que cuando menos en algunas ciudades de Sinaloa la frase la tomaron literal, y el Día del Niño la gente salió a la calle sin respetar las más elementales recomendaciones de las autoridades sanitarias para prevenir los contagios.

¿Arriesgar de esa manera a la familia y al resto de la sociedad por una banalidad? Porque no es fácil hallar excusas. Los argumentos para atender los llamados a la prudencia están contundentemente respaldados por los hechos.

En Sinaloa, donde se tiene cerca del millar de casos registrados y ya contabilizados 142 fallecidos por esta causa. En el estado del que el propio López Obrador dijo este viernes en su conferencia mañanera que junto con Ciudad de México, Cancún, Tabasco y Baja California el problema de la enfermedad es más grave.

Y en Culiacán precisamente, que es uno de los municipios con mayor cantidad de casos a nivel nacional y tiene más de cien fallecidos del total en el estado.

Incurrir en este desacato en Sinaloa, donde la letalidad de la enfermedad es del 16.34 porciento, el doble de la media nacional, es pecar de imprudente y ser muy temerario.

El propio Secretario de Salud del Gobierno del Estado, Efrén Encinas, expresó su frustración luego de ver cómo los culiacanenses rompieron todas las reglas de sana distancia y confinamiento el 30 de abril.

“#No se vale que no hagamos caso de las recomendaciones. #SinaloaQuedateEnCasa…Es la única de parar el #COVID_19”, escribió el funcionario en su cuenta de twitter la tarde del pasado jueves, tras ver miles de gentes en las calles y abarrotando establecimientos comerciales en la capital y recibir el reporte de que en otras ciudades de la entidad había sucedido lo mismo.

Insisto: Es obligación del gobierno disponer de los recursos materiales y humanos para atender a la sociedad en una emergencia como la que tenemos, y debemos exigírselo, pero nada funcionará si nosotros como miembros de esa sociedad no aportamos la parte que nos corresponde.

Y como sociedad estamos quedando a deber.

Comentarios

ut massa ut commodo ut pulvinar vel, sem, dolor mattis dictum