Solidaridad viral

En medio de las crisis siempre sale lo mejor y lo peor de la gente.

Durante la emergencia sanitaria y económica que se padece, ha sido notable la solidaridad mostrada por la sociedad sinaloense, de la mayor parte, pero también la irresponsabilidad de la otra.

Agricultores, empresarios, organizaciones sociales y muchos particulares se han sumado al auxilio de las personas más necesitadas, de los enfermos y de los médicos e instituciones de salud.

Las aportaciones que han hecho de insumos para que todos los que están en la primera línea de batalla contra el Covid 19 ha mitigado el efecto de la lenta respuesta oficial ante la pandemia.

Han entregado equipos costosos que permiten salvar muchas vidas o brindar seguridad en el traslado y atención a los contagiados.

Los médicos han dado ejemplos de auténtica heroicidad para enfrentar la crisis sanitaria con tantas carencias. Algunos lamentablemente han perdido la vida en esta lucha.

Los agricultores han donado productos y puesto a disposición de la autoridad productos y maquinaria para sanitizar los espacios públicos considerados de alto riesgo de contagio.

Establecimientos de venta de alimentos, desde los grandes hasta los más modestos, han donado comida para personal de salud como muestra de gratitud y reconocimiento por su trabajo.

Algunos empresarios hoteleros pusieron a disposición gratuitamente sus instalaciones para que los médicos, enfermeras y demás personal que labora en las instituciones de salud puedan descansar con seguridad, cerca de sus centros de trabajo y sin riesgo de contaminar a sus familias.

No pocos negocios de diversos giros han tenido pequeños pero significativos detalles para alentar y mantener el ánimo del personal médico.

Gente humilde ha compartido lo poco que tiene para aliviar la urgencia de familias que se han quedado sin ingresos para satisfacer necesidades elementales como la alimentación.

Sin todo esto, la situación de hoy sería de caos.

Ojalá esta lección de solidaridad sirva para estimular la responsabilidad y sensibilidad desde el gobierno. Una sociedad participativa, generosa, humanista y solidaria tiene derecho a mejores gobiernos, más eficientes, comprometidos y transparentes.

Lamentablemente, en contraparte, está ese segmento de la sociedad irresponsable, que no atiende recomendaciones preventivas, no se protege ni protege a los demás, y hasta ha llegado al grado a agredir a quienes, como los médicos y enfermeras, dan la cara para salvar vidas en medio de alto riesgo. Que estos sean los menos.

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