Socavando al INE

Esta semana se avivó la permanente pugna que ha mantenido el presidente Andrés Manuel López Obrador con el Instituto Nacional Electoral.

Por una parte, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación invalidó la decisión de prohibir la difusión de la conferencia mañanera del mandatario en los estados con procesos electorales en marcha, y por otra, el mandatario dijo que sí habrá consulta sobre el enjuiciamiento de los expresidentes simultáneamente con la elección del año próximo, lo que el INE ha cuestionado.

López Obrador ha sostenido siempre que en 2006 el IFE se prestó a un mayúsculo fraude electoral que le arrebató el triunfo por la Presidencia de la República, lo que no olvida. Nunca ha dejado de denostar al órgano electoral. El asunto es que hoy es el Jefe del Ejecutivo, no es candidato ni dirigente formal de un partido político de oposición.

Ni por su triunfo ha reconocido el trabajo del INE. Dijo que si ganó fue por el apabullante respaldo en las urnas, que dejó sin margen de maniobra al organismo para manejar el fraude.

Sus declaraciones socavan a la institución y siembran desde hoy la desconfianza en el próximo proceso electoral, así se realice éste bajo estricta limpieza e irrestricto apego a la legalidad.

Antes, ha dicho que será él, guardián de las elecciones del 2021 y que el INE es un órgano que le sale muy caro al Estado mexicano, entre muchas descalificaciones.

La postura bravucona del mandatario, se enmarca dentro de las frecuentes posturas que asume en sus intervenciones mañaneras, donde al improvisar, en ocasiones hace señalamientos insostenibles y declaraciones confusas, que incluso generan innecesaria polémica y confrontación entre ciudadanos. Es su estilo.

Pero no se puede jugar con un asunto tan serio. El INE es la institución del Estado mexicano con mayor reconocimiento en estos momentos. Esa confrontación lleva a un riesgo innecesario al sistema electoral mexicano.

Con todo y controversias, el INE ha soportado cambios del PRI al PAN, del PAN a PRI y del PRI a Morena, lo que nos muestra que contamos con una democracia que funciona, con todas las reservas que se quieran, pero que funciona.

Cada palabra del Presidente tiene un gran peso. Puede destruir instituciones que tanto han costado a los mexicanos. Si se acaba el INE, se acaba una de las pocas cosas buenas que hemos construido.

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