Soberbios y mezquinos

La soberbia y la mezquindad no son buenas consejeras en ninguna actividad, pero menos en la actividad política.

La semana pasada un grupo de los autodenominados “morenistas puros” en Guasave, citó a una conferencia de prensa en la que se fueron contra todos y contra todo.

Descalificaron a la alcaldesa Aurelia Leal, a los diputados locales Eleno Flores y Flora Miranda, de quienes dijeron que además de que no los representan, su aporte para el triunfo en las elecciones de 2018 fue mínimo.

Eso es mezquindad. Sólo unos pequeños apuntes: Aurelia Leal es una combativa activista de siempre, que además de aportar económicamente para la fundación de Morena, en 2013 participó por las fuerzas de izquierda como candidata a diputada local por el Distrito 07, logrando 23 mil 500 votos, contra 25 mil 500 de su oponente priista.

Flora Miranda tiene una amplia trayectoria en las organizaciones de izquierda, e incluso fue candidata suplente a la diputación federal por el Distrito 04, junto con Ricardo Armenta, con muy buena votación.

Sobre Eleno Flores, en 2016 fue candidato independiente a la presidencia municipal de Guasave obteniendo alrededor de 17 mil sufragios.

Otro apunte: En 2015, quien presidió la conferencia de prensa de los morenistas la semana pasada, el profesor Miguel Ángel Mezura Báez, fue candidato a diputado federal por Morena en 2015 y obtuvo solo 3 mil 384 sufragios.

Uno más: en 2016, para la presidencia municipal Morena logró menos de 2 mil votos en Guasave.

Claro, dirán, y en eso tienen razón, eran otras las circunstancias, y Andrés Manuel López Obrador no estuvo en las boletas.

En su conferencia, los “puros” expresaron que no permitirán candidatos externos y que tienen cuadros rentables entre ellos que es seguro ganarían en 2021.

Eso es soberbia. Las victorias que se lograron en 2018 requirieron de muchas sumas de diversas fuerzas, y se necesitará lo mismo para 2021. La amplia apertura que ha caracterizado a Morena es lo que lo engrandeció.

Y eso es también ignorancia, cínica conveniencia o buenos deseos, porque la distribución de candidaturas a externos, militantes de partidos aliados y ciudadanos apartidistas, está debidamente estipulado en los estatutos.

Los morenistas “puros” radicales y excluyentes son el peor enemigo de Morena. No es la oposición desdibujada. Son ellos, y si no rectifican, estarán cerrándose las puertas para futuros triunfos.

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