Este miércoles iniciará la primera etapa de renegociación del TMEC. Es altamente probable que este Tratado se ratifique pero durante el proceso, el Gobierno de México enfrentará fuertes presiones y condicionamientos por parte de Estados Unidos.
La ratificación del TMEC resulta fundamental para nuestra estabilidad y crecimiento económico. Su eventual cancelación generaría una enorme e impensable crisis en nuestro país. Hoy en día, gracias a la permanencia de estos acuerdos de libre comercio, que se construyeron e iniciaron en 1994 con el gobierno neoliberal de Carlos Salinas de Gortari, México se ha convertido en el principal socio comercial de EU. Se dice fácil: somos la nación que más exporta hacia ese mercado, el más grande del mundo; la que más importaciones de bienes y servicios estadounidenses realiza. Ocupamos una posición privilegiada, que cualquier país del mundo desearía tener
Aun cuando se espera una renegociación dura, difícil, nos parece que las negociaciones culminarán con un buen acuerdo. Las tres economías, de Estados Unidos, México y Canadá están cada vez integradas y han consolidado importantes cadenas productivas en la región. Sin duda, el interés geopolítico de Washington, para frenar el avance de China, es otro factor de gran peso estratégico que jugará a nuestro favor.
Una muestra de ello es que a inicios de marzo, un total de 69 asociaciones empresariales de EU, de los sectores manufacturero, agrícola, tecnológico y de servicios, hicieron llegar una carta formal a la Casa Blanca, donde solicitaron la renovación y permanencia del TMEC.
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La renegociación del TMEC inicia oficialmente esta semana pero en los hechos este es un proceso que arrancó desde el 20 de enero del 2025, cuando empezó el segundo mandato del presidente Trump. Desde entonces, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se ha visto obligado a sostener una gran cantidad de reuniones de trabajo con sus contrapartes estadounidenses, para atajar los aranceles que se le han impuesto a nuestras exportaciones automotrices, de acero, aluminio etc.
A la fecha estos problemas no se han logrado resolver pero, en una visión de conjunto, nuestro país ha sido uno de los países mejor librados, menos afectados por la disruptiva política arancelaria global de EU. Al día de hoy, el 85 por de las exportaciones mexicanas ingresan a ese mercado sin pagar nada, libres de arancel.
En esta renegociación que se extenderá hasta mediados de año, el gobierno de Trump presionará a México en algunos temas relacionados con la restricción a la inversión estadounidense en los sectores petroleros y energéticos; en contra del trato preferente que los gobiernos de la 4T le han dado a PEMEX y CFE, contraviniendo lo dispuesto en el TMEC. También expresarán su inconformidad con las prohibiciones al comercio de maíz transgénico y glifosato, que se establecieron en el sexenio del presidente AMLO. La preocupación sobre la vigencia del Estado de Derecho y la falta de certidumbre jurídica, por la abrupta reforma al Poder Judicial, también se advierte será parte de las deliberaciones.
Pero el principal condicionamiento político que podría establecer el gobierno de EU, así lo advierten muchos especialistas, vendrá por el lado de la seguridad regional y el combate frontal a la delincuencia organizada. Durante el último año y de manera reiterada, el presidente Trump ha declarado que el narcotráfico gobierna México y mantiene el control de amplias regiones de nuestro país.
Hace dos semanas, en la llamada Cumbre de las Américas, el presidente Trump lideró y convocó a 17 jefes de Estado de América Latina, donde les propuso conformar una alianza militar regional; señalando que México es el epicentro de la violencia en todo el continente y se genera por los carteles de las drogas, a los cuales ha calificado como grupos terroristas. La presidenta Sheinbaum no fue invitada a dicha reunión.
Habrá que tener un extremo cuidado para concretar de la mejor manera posible la renegociación del TMEC, donde se van a cruzar riesgosamente los temas del comercio y la seguridad.
El gobierno de México deberá concentrar toda su atención y capacidad en este asunto crucial para el presente y futuro de nuestro país.
En esta prioridad, tal vez aporten muy poco o incluso puedan resultar contraproducentes, las actuales muestras de apoyo al régimen castrista de Cuba o los proyectos de reformas electorales en curso.