La temporada regular 2026 de la Liga Mexicana de Beisbol entró este viernes a su fase más dramática. Con exactamente una docena de juegos por disputar, la tensión se siente en cada parque de pelota. El margen de error se redujo a cero: para los líderes es momento de afinar la rotación de cara a la postemporada, mientras que para los que pelean el último boleto, cada entrada es de vida o muerte.
Entre franquicias que han reconfirmado su hegemonía, gratas sorpresas que rompieron los pronósticos y verdaderos naufragios de proyectos multimillonarios, considero que este es el balance de cara a los playoffs.
En la parte alta de la tabla no hay espacio para las casualidades. Dos proyectos han demostrado la regularidad y profundidad en sus rosters para marcar el ritmo de la competencia: el de Toros de Tijuana en la zona norte, y Diablos Rojos en el Sur.
Tijuana se ha consolidado en la cima del Norte con un ritmo implacable. Su picheo abridor ha sido una garantía y el relevo intermedio ha sabido liquidar los partidos apretados. Ellos llegan al último estirón con demasiada comodidad y proyectos como el rival a vencer.
Los capitalinos y actuales campeones dominan el Sur. Lorenzo Bundy y sus muchachos no han quitado el pie del acelerador. Con rachas ganadoras contundentes y una ofensiva letal, los Diablos prácticamente han asegurado la ventaja de localía para las primeras rondas de la postemporada.
Tres novenas las veo entre las sorpresas. Uno de ellos es Durango, cuya escuadra vivió un proceso de restructuración que los tiene bien colocados en el Norte, y a los que pocos anticipaban que estuvieran peleando de tú a tú contra los considerados fuertes como Monclova y Monterrey.
Otros dos son los Bravos de León y Olmecas de Tabasco. Estos últimos han mantenido una solidez defensiva envidiable, en tanto que León ha sabido responder en momentos clave para establecerse firmemente en la zona de clasificación del Sur.
Y si tengo que citar fracasos, apunto a Yucatán y Nuevo Laredo en esa lista de gigantes caídos, organizaciones castigadas por la falta de pitcheo y una directiva confiada. Ambos tienen la etiqueta de gran decepción, cuando por varias temporadas se les diseñaba para ser protagonistas y pelear por campeonatos.
Mientras los líderes descansan a sus titulares pensando en la postemporada, los ya eliminados piensan en las vacaciones y la temporada de invierno.
La mesa está servida para quienes todavía aspiran a ganarse un lugar en playoff. Las últimas cuatro series de temporada regular serán un filtro implacable. Las rondas de eliminación premian a los equipos que llegan encendido al mes de agosto, y estos doce juegos restantes dictarán quiénes entran con ritmo de campeón y quiénes simplemente irán de paso.
Lee más de Luis Alfonso Félix en la sección especial de Línea Directa