Que hablen los números

Dejarse arrastrar por declaraciones de las partes en torno a la situación del gobierno municipal, de cómo recibieron los que llegaron y qué tanta responsabilidad tienen de ello los que se fueron, es ahondar más en la confusión ciudadana y el encono de los seguidores de unos y de otros. Y eso no ayuda a Guasave.

Dejemos que hablen los números y las instituciones que deberán estar enteradas de este asunto tan complejo, donde las posturas de cada una de las partes son tan opuestas, que dificultan al ciudadano común y corriente asumir por cierta cualquiera de ellas. Seguro tienen sus bemoles.

Se carece de la información para tener un contexto claro de la situación, que permitiera compartir con confianza un juicio sobre el caso, por lo que hacerlo sería irresponsable y seguro incidiría en la generación de más dudas.

Por eso es recomendable esperar. La presidente municipal Aurelia Leal ha dicho que esto de las denuncias sobre el estado en que recibió la administración serán llevadas a la instancia correspondiente. Eso es bueno.

Parece muy sensata otra cosa que dijo Aurelia Leal sobre este asunto: que pretende ya no hacer más declaraciones sobre el caso, que se tratará por la vía de las instituciones y no por la vía mediática.

Dirimir en los medios esas posturas no ayuda a la búsqueda de un ambiente de elemental armonía al que aspira la sociedad guasavense, y creo que hasta tensaría más el clima de crispación y confrontación que en ocasiones se alcanza a percibir.

Por otra parte, que bueno que se vaya hasta las últimas consecuencias. No se eligen gobernantes para que solapen a sus antecesores, pero tampoco para que se dé una cacería de brujas ni una loca persecución con avidez de venganza.

Creo que la gente no quiere desquite, pero sí justicia. Que si un gobernante incurrió en un delito en el desempeño de sus funciones, que sea denunciado y si resulta culpable reciba el castigo correspondiente.

Nada más. Eso es precisamente lo que los guasavenses queremos de Aurelia Leal, para que si alguno de sus colaboradores con el paso del tiempo aprovecha su cargo para robar, para corromperse, para hacer mal uso del servicio público, que no reclame el trato de impunidad que se hubiese dado a los antecesores, y que la propia alcaldesa tenga la voz completa para exigir la estricta aplicación de la ley, aún contra quien haya sido su colaborador y en quien por lo tanto haya depositado su confianza y la hubiese traicionado.

Alguien tiene que poner el punto final a la cadena de corrupción, con altura de miras, con responsabilidad y sin que le gane las vísceras. Creo que este es un buen momento para sentar las bases para ello.

Qué bueno también que ex funcionarios de la pasada administración salgan y den la cara ante no pocos señalamientos, y muestren documentos que supuestamente desmienten tales acusaciones. Creo que también es el momento de no quedarse callado.

Lo hicieron hoy, papeles en mano, y seguro tendrán que hacerlo en el momento de ser requeridos por cualquier autoridad.

Y dejar establecido que el simple señalamiento mediático, o incluso denuncia formal, no implica necesaria culpabilidad en algún delito. Los ciudadanos en todo esto también tenemos mucho que aportar, sin linchamientos a priori, pero sí siempre pendientes del curso que tomen los acontecimientos y el punto en que se encuentren las demandas que se interpongan.

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