Pronóstico Reservado: El coronavirus no distingue clases sociales ni ideologías políticas

Pequeños, indefensos, débiles frente a un “enemigo invisible” hemos quedado en la humanidad en pleno siglo XXI. Presidentes, reyes, artistas, millonarios, médicos, periodistas, ricos o pobres. Todos.

El coronavirus no distingue clases sociales ni ideologías políticas y pese a la terquedad de algunos gobernantes nos ha dado una dura lección de que no se combate con discursos de división social, de complots, o de valentones que aseguran que se le vencerá cual si fuera un boxeador.

El contagio de casi dos millones de personas y la muerte de alrededor de 119 mil son prueba clara que ni el llamado primer mundo estaba preparado para enfrentar a este “enemigo” que entró sin armas, sin visas, sin amenazas y desnudó la debilidad de los sistemas de salud, equipamientos, trabajadores e investigación.

En México, donde continuamos en el llamado tercer mundo, la situación es aún más compleja; vamos tarde en muchas de las medidas, tenemos un presidente de la república que siguió viajando por el país, saludando y abrazando ciudadanos pese a la contingencia. Que se oponía, como es su especialidad, a atender incluso al llamado de sus colabores médicos que ya hablaban del aislamiento social.

Han sido semanas difíciles para los mexicanos con la muerte de más de 300 personas, casi una treintena de ellas en Sinaloa, con alrededor cinco mil infectados confirmados que mantienen colápsalos hospitales públicos y privados ante la carencia de camas, ventiladores respiratorios, medicamentos, especialistas, batas, trajes especiales e incluso tapabocas.

Me tocó constatar que en Sinaloa incluso se carece de tomógrafos en la mayoría de los hospitales y los pacientes se tienen que trasladar en ambulancias o por sus propios medios a hospitales de Culiacán en donde la infraestructura es un poco menos deficiente, pero sí insuficiente. En el camino no todos sobreviven.

La ironía es que ni aunque el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador o los gobernadores de los 32 estados distribuyeran, ahora sí, un presupuesto adecuado para el sector salud, por muchos años en crisis y al cual le dieron el tiro de gracia con la desaparición del Seguro Popular y con un INSABI aún sin aterrrizar; se lograría estar a la altura de atención que la circunstancia exige.

Ahora, aunque se tuviera todo el dinero necesario, no se cuenta con la cantidad de médicos nuevos o enfermeras requeridos a contratar, no se pueden construir pabellones de atención especializada de la noche a la mañana y, vamos, no se pueden conseguir ni siquiera los tapabocas o trajes especiales que requiere el personal existente. Mucho menos medicamentos, pues no hay o subieron exorbitantemente.

Por ello también médicos y enfermeras se han contagiado y en algunos casos han perdido la vida. Nuestro agradecimiento infinito a su labor. 

Como dije, este COVID-19 nos ha dado una lección de vida y de muerte que debemos aprender todos: nuestros gobernantes, para de ahora en adelante no detenerse en el fortalecimiento del sector salud; los empresarios, para terminar de digerir la agria política económica del actual régimen que exige, pero no apoya y no va a cambiar; y la sociedad, entendiendo que nadie nos va a cuidar, que si enfermamos nos enfrentaremos a una atención deficiente pública o privada y que la única opción para no formar parte de las crecientes estadísticas de infectados es prevenir y resguardarse. Quédese en casa.

Bien sé que para muchos no resulta fácil, máxime si tenemos una actividad de las llamadas prioritarias o de si nuestra actividad es prioritaria para llevar comida a nuestras casas, pero estoy seguro que aún así podemos cuidarnos más…¿O usted cómo la ve?…Comentarios: noticieristas@gmail.com

#PronósticoReservado #Covid19

#PronósticoReservado #Covid19Pequeños, indefensos, débiles frente a un “enemigo invisible” hemos quedado en la humanidad en pleno siglo XXI. Presidentes, reyes, artistas, millonarios, médicos, periodistas, ricos o pobres. Todos.El coronavirus no distingue clases sociales ni ideologías políticas y pese a la terquedad de algunos gobernantes nos ha dado una dura lección de que no se combate con discursos de división social, de complots, o de valentones que aseguran que se le vencerá cual si fuera un boxeador.El contagio de más de casi dos millones de personas y la muerte de alrededor de 119 mil son prueba clara que ni el llamado primer mundo estaba preparado para enfrentar a este “enemigo” que entró sin armas, sin visas, sin amenazas y desnudó la debilidad de los sistemas de salud, equipamientos, trabajadores e investigación.Me tocó constatar que en Sinaloa incluso se carece de tomógrafos en la mayoría de los hospitales y los pacientes se tienen que trasladar en ambulancias o por sus propios medios a hospitales de Culiacán en donde la infraestructura es un poco menos deficiente pero si insuficiente. En el camino no todos sobreviven.

Posted by Luis Alberto Díaz on Monday, April 13, 2020


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