Privilegios de unos cuantos

Hace unos días comentábamos en este mismo espacio que los diputados federales de diferentes fuerzas políticas con facilidad se ponían de acuerdo para repartirse el botín presupuestario, pero nunca para tomar decisiones que reduzcan sus desmesurados privilegios, o los de sus partidos políticos.

Así, pudieron aprobarse un incremento en el rubro de “gratificación de fin de año”, que no es otra cosa que su aguinaldo, de 140 mil a 211 mil pesos para 2020, pero se les atoró la iniciativa que pretendía reducir el financiamiento público a sus partidos.

Resulta que quienes lo habían propuesto antes, ahora se echaron para atrás y se opusieron. Son posturas oportunistas y convenencieras de acuerdo a las circunstancias, pero jamás privilegiando los intereses de las mayorías.

Una reforma en materia de financiamiento a los partidos se justifica y generaría mucha simpatía ciudadana, pero resulta que lamentablemente los que pueden hacerlo son los principales depredadores del erario, aunque a los que dicen servir vivan en la miseria.

De 2015 a la fecha en el legislativo federal se han presentado más de 40 iniciativas coincidentes en el sentido de que es necesario reducir el monto del financiamiento a los institutos políticos. La gran mayoría de las propuestas coinciden en que se debe mantener e incluso incrementar el financiamiento privado.

Dentro de los postulantes de esas iniciativas se encuentran los políticos sinaloenses Manuel Cárdenas Fonseca y Manuel Clouthier Carrillo, además de legisladores del congreso local.

Pese a que se reconoce que la democracia nos cuesta mucho a los mexicanos, y que es necesario canalizar esos recursos a otros rubros tan sensibles como el combate a la pobreza, ninguna iniciativa ha prosperado.

Dejando atrás algunas consideraciones que de inicio justificaron el financiamiento público de los partidos políticos, porque el asunto es extenso y complejo, creo que es hora de replantearse los mecanismos y los montos.

En medio de las carencias y desigualdades tan acentuadas, queda claro que las reglas con las que estamos conviviendo no son las más adecuadas en las actuales circunstancias.

Entonces, tenemos que cambiar esas normas y adaptarlas a las condiciones en que estamos. Porque no podemos seguir viviendo en un sistema con partidos políticos ricos y millones de pobres que se hacen cada vez más pobres.

¿Pero podemos esperar algo positivo en este reclamo ciudadano? La realidad es que si no tenemos a políticos de estatura, mucho menos los tenemos elementalmente solidarios con la mayoría de los mexicanos.

Si vemos la actuación de estos que ostentan el poder, tan ruin como ha sido su histórico comportamiento, tan carente de nobleza y tan abundante en tacañería, claramente concluimos que no han estado a la altura de las circunstancias pasadas y actuales de este país, y entonces de manera automática e inmediata nos explicamos porqué estamos como estamos.

Creen que los privilegios deben ser solo para ellos, y se los han apropiado. Pero es necesario insistir.

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