Prioridades presidenciales

Andrés Manuel López Obrador no parece estar concentrado de manera prioritaria en el mayor problema que está enfrentando el país: la tremenda crisis sanitaria y económica consecuencia del Covid 19.

Cuando tenemos casi 15 mil muertos y 125 mil contagiados, un alto porcentaje de ellos personal médico, hospitales saturados, la incidencia creciendo, cerca de un millón de empleos perdidos y miles de empresas cerradas, muchas de ellas con la incertidumbre sobre si podrán abrir de nuevo, el presidente vive en la confrontación con sus adversarios, reales o imaginarios.

Cuando nuestro país tiene un índice de letalidad por la enfermedad casi el doble de la media mundial y no se ve aún la prometida luz al final del túnel ni el multianunciado aplanamiento de la curva de incidencia de contagios, López Obrador opta por arremeter contra quienes disienten de su gobierno y de sus acciones.

Cuando lo que se requiere es un gobierno y un presidente que envíe a los mexicanos un mensaje de confianza y certeza, éste se ocupa de supuestas conspiraciones de sus opositores, llama la definición obligatoria de quienes están con él o en su contra y de endilgar motes descalificadores a quienes no comulgan con sus posturas.

En la conferencia mañanera del martes de esta semana presentó un documento que presuntamente comprueba una confabulación a través de la integración de un denominado Bloque Opositor Amplio para debilitar al gobierno y a Morena a fin de ganar la mayoría legislativa en 2021 y revocar el mandato de López Obrador en 2022.

El problema es que se acepta que tal “documento confidencial” es anónimo y se desconoce su autenticidad. Lamentable que pese a ello se le brinde ese nivel de atención desde la misma Presidencia de la República. Raro, porque antes era la oposición la que denunciaba conspiraciones del gobierno en su contra, no a la inversa.

Por cierto, hasta lo que se conoce del “documento confidencial” y “anónimo”, no habría recibido el visto bueno para incluirse en ningún medio serio que se jacte de mantener un elemental rigor en la calidad informativa de lo que publica.

En su gira por Veracruz, el fin de semana pasado, AMLO arremetió contra el intelectual Enrique Krauze, a raíz de la postura de éste ante señalamientos el gobernador de Jalisco contra el gobierno federal, a quien llamó “Lucas Krauze Alamán”. Ahí mismo dijo que “no es tiempo de simulaciones: O somos conservadores o somos liberales, no hay medias tintas”.

Pienso que aventar motes desde Palacio Nacional nada ayuda al proceso de armonización del país y sí en cambio demerita la investidura presidencial. Y en cuanto al llamado a la definición, alienta a su base y pero no contribuye con el resto de los mexicano.

Seguro han sido muchos los agravios en contra de López Obrador a lo largo de tantos años de lucha, pero nunca pueden ser tan graves como para centrarse en ellos en este momento en que el país reclama de su presidente concentración plena en la atención de la grave crisis económica y sanitaria que nos pega de manera tan fuerte.

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