Presión en el campo

Al mismo tiempo que productores agrícolas de diversas organizaciones se reunían en Culiacán para pedir al gobernador, Quirino Ordaz Coppel, que intervenga y les gestione un encuentro con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, otro grupo tomaba las bodegas la empresa Multigranos en Estación Francisco, en el norte del estado, ya hartos del incumplimiento en el pago de sus cosechas de trigo y maíz.

Esa es la realidad de parte del campo mexicano, y particularmente del de Sinaloa. Lo que está sucediendo podría ser el inicio de un movimiento de grandes dimensiones, porque el agricultor no solo observa cómo es que se han reducido apoyos gubernamentales y diversos programas de ayuda al campo, sino que además enfrenta un sentimiento de engaño, ante tantas diferencias entre lo prometido en campaña por el ahora mandatario, y las decisiones que ahora toma.

Los productores agrícolas de Sinaloa están molestos, lo están desde hace varios años y con justa razón, porque el gobierno federal no ha estado a la altura de la problemática del campo mexicano y si votaron porque todo esto cambiara, hoy sienten que si algo ha cambiado ha sido para estar peor. Les siguen mintiendo, despreciando, y desairando, como siempre.

Y esta irritación no es sustentada en percepciones, sino generada por hechos tangibles que rayan en el cinismo, la irresponsabilidad y la farsa, donde muchos de quienes ayer fueron sus aliados en la lucha y hoy están incrustados en el gobierno federal o el poder legislativo, los ignoran y hasta se mofan de ellos.

No tienen interlocutores confiables entre los cercanos al presidente López Obrador, ni tan siquiera entre aquellos que fueron críticos del sistema ayer, fundamentaron en la lucha campesina su crecimiento político, pero ahora no osan contradecir lo que en relación al campo se hace desde el gobierno en esa materia.

Pudiera ser este un buen momento para el encuentro de los agricultores con el mandatario, para buscar acuerdos antes de que el malestar siga escalando.

Algo que les permita bajarle a la presión que enfrentan. Los agricultores han hecho lo que saben hacer, producir, y bien, pero no hay posibilidades que ganen la carrera alcista a los costos de producción, cada vez más altos, al grado de reducir sustancialmente el margen de utilidad.

Si el gobierno federal pudiera intervenir para frenar los costos de insumos y apoyar con tiros de precisión a los auténticos productores a través de programas especiales, podrían mejorar sus condiciones.

Los agricultores de Sinaloa no son ricos, como algunos le han hecho creer al presidente. La gran mayoría vive en situación de precariedad y grandes necesidades.

Ojalá y se dé el encuentro directo con López Obrador, y que éste entienda que, sin dejar de respaldar a los productores más pobres del país, hay que respaldar a estos que se dedican a la agricultura comercial, porque si no, en poco tiempo estaremos viendo a todos iguales: los que ahora viven en la pobreza en esas mismas condiciones, y los que hoy no están tan pobres, igual de pobres que los primeros.  No se trata de igualar a todos hacia abajo, colocándolos a todos a un mismo nivel de carencias, sino de hacer que crezcan los rezagados, sin dañar a los que ya han ido saliendo adelante.

Ojalá le puedan plantear esa realidad al Presidente de la República, y que éste lo entienda y tome las decisiones pertinentes al respecto.

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