Precio y certeza para maiceros

El gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, informó ayer en Línea Directa que en unas dos semanas el gobierno federal anunciará oficialmente el precio del maíz, cuya cosecha está unos días de iniciar, y que éste podría situarse alrededor de los 4 mil 150 pesos la tonelada.

Eso es bueno, aunque hay que ser precavidos y esperar el anuncio formal. Todo está en manos del presidente de la República, y no ha sido empático con los productores sinaloenses.

Pero aunque se diera, eso no es suficiente. De poco les sirve a los maiceros el tener la certeza en cuanto al precio, si no se les otorga la certidumbre de que quien les recibe las cosechas se las va a pagar en los términos acordados. En pesos y tiempos.

Y tal aseveración no es una mera ocurrencia. Como ejemplo cercano ahí está el caso de los agricultores del norte de Sinaloa a los que un empresario al que entregaron maíz y trigo hace casi un año les adeuda alrededor de 300 millones de pesos y nadie ha podido obligarlo a que les pague.

Los afectados han ido por la vía legal y la presión social sin resultados. Toma de casetas, bloqueo y plantones en las bodegas donde está el grano, la amenaza de sacar sus cosechas, marchas por la ciudad de Los Mochis y hasta pintas en propiedades del empresario malapaga, y nada.

Entonces, bajo esa realidad, pueden fijarle una cotización al doble, y nada incidirá en el bolsillo del agricultor si no se cuenta con las herramientas jurídicas para obligar al comprador a que le pague la cosecha. Tampoco si les siguen dejando las manos libres a los proveedores de insumos que se los hacen llegar a precios exagerados elevándoles los costos de producción y reduciéndoles, si es que lo pueden alcanzar, el margen de utilidad.

Tampoco el anuncio es una noticia completa si a los bribones acopiadores e intermediarios se les permite continuar haciendo abusivos descuentos por conceptos diversos en descarado robo al productor.

Bienaventurados los agricultores organizados que han tenido la capacidad de crear su propia infraestructura de almacenaje y sus canales de comercialización directos con los grandes industriales, pero lamentablemente son los menos.

Hay iniciativas en el Congreso del Estado y el federal para poner orden en todo el proceso de comercialización de cosechas agrícolas, pero no se han sacado adelante.

Hay una deuda ahí pendiente con los productores que les brinde certeza al campo, un trato digno a los auténticos productores, y castigo para quienes quieran seguir abusando de ellos.

Para que ya no sean unos los que se ensucien las manos para arrancar a la tierra la cosecha, y otros los sinvergüenzas de cuello blanco que sin esfuerzo alguno y con absoluta impunidad se la roben.

Buena la gestión, pero muy lejos aún de lo que realmente requiere el auténtico agricultor.

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