Para colocar a Sinaloa dentro de las 10 economías más competitivas de México, el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (Codesin) ha establecido una alianza con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Con ese propósito suscribió un convenio de colaboración que permitirá la elaboración de un Plan Económico de Largo Plazo, rumbo al 2050.
¿En estos momentos tan adversos que ahora enfrenta Sinaloa, tiene sentido plantearse un reto de este tipo?
La ruta que propone el Codesin es importante pero difícil de concretar. Hacer una planeación hasta el año 2050 hoy pareciera ser una tarea poco pertinente. Ni a nivel global ni tampoco en México, hoy no se tiene claro cómo evolucionará y cerrará este año crítico 2026; determinar cuáles son las expectativas hacia el 2027.
Durante muchos años la participación de Sinaloa al PIB de México se ha congelado en un pobre 2.1 por ciento. En este renglón ocupamos el lugar 17. Alcanzar una posición entre las 10 economías más competitivas de la república implicaría crecer más rápido y por encima del promedio nacional, lo cual, no hemos logrado hacer durante las últimas décadas.
Los problemas actuales de Sinaloa son tan serios y complejos, que nos obligan a concentrar todos los esfuerzos para intentar superarlos.
Si no logramos remontar las dificultades que nos impone el corto plazo, pensar en construir un mejor futuro se antoja como algo vago, evanescente.
Los altos niveles de criminalidad y violencia de los últimos 20 meses han generado un gran cierre de negocios, creciente desempleo e informalidad. La situación económica de miles de familias sinaloenses ha empeorado.
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La agricultura, la principal actividad económica del estado ha venido a menos. Los productores de maíz, frijol, trigo y garbanzo están enfrentando circunstancias críticas. El campo sinaloense ha perdido rentabilidad. La pesca de camarón en litorales y altamar también se encuentra afectada. Las temporadas son más cortas y los volúmenes de captura vienen a la baja. Hasta ahora el turismo ha sido un poco la excepción. La afluencia turística en Mazatlán se ha sostenido pero la inversión inmobiliaria en el puerto ya refleja un estancamiento.
Los principales problemas para relanzar el desarrollo son de carácter estructural, muy evidentes.
La economía sinaloense no ha logrado no ha logrado diversificarse. Seguimos dependiendo mucho de las actividades primarias. Llevamos más de 50 años intentando industrializar el estado pero no se han alcanzado resultados importantes.
Desde hace mucho tiempo, una gran cantidad de jóvenes que egresan de las universidades y los tecnológicos tienen que salir de Sinaloa, buscando mejores oportunidades laborales.
Con preocupación y desaliento ahora vemos como se estancan y paralizan algunos proyectos realmente estratégicos, que podrían detonar el desarrollo económico de Sinaloa.
Por ejemplo, en Topolobampo desde el año 2014 inició la construcción de una planta de fertilizantes y aún no se tiene claro para cuando se terminará. Ahora también se frenó, está en el aire, en el limbo, el inicio de una planta de hidrogeno verde, de energía limpia, que por su escala sería la más grande del mundo.
Con razón o sin ella, la postura y los intereses de los pueblos mayo-yoreme, de los llamados pueblos originarios que se oponen a estos proyectos estratégicos, nos están resultando sumamente costosos; nos están cobrando una factura muy alta.
Con todo esto, se limitan las posibilidades de que Topolobampo pueda convertirse y despegar como uno de 15 los polos de desarrollo que se han definido con el Plan México.
Más todavía, cuando no tiene para cuando concretarse el inicio, la construcción de la carretera Choix-Chihuahua, que conectaría al norte de Sinaloa con la riquísima región sureste de los Estados Unidos. Hasta el momento, este tramo carretero no está dentro de las prioridades de la presidenta Claudia Sheinbaum.
No podemos soslayar los retos que propone el Codesin, pero lo cierto es que no se ve cómo los podríamos concretar. Dejando cualquier ironía de lado, resulta una tarea sencilla proponer una estrategia de desarrollo económico en un texto, en un Power Point, pero la realidad que enfrentamos es terca, bastante difícil y compleja.
Pero tampoco debemos derrotarnos. Como Estado, como sociedad, las y los sinaloenses tenemos que hacer algo; tenemos muchas cosas por mejorar en los próximos años.
La gran pregunta es cómo lo podemos hacer. El reto es enorme.