La semana pasada el gobierno de México, a través de la SHCP, anunció que contrató nueva, más deuda externa, por un monto de 10 mil millones de dólares (mmdd) para apoyar al pago de las enormes deudas que tiene PEMEX. Esta empresa pública que desde la escuela primaria se nos enseñó que es de la nación, se nos dijo que nos pertenece a todos los mexicanos, hoy en día es la empresa petrolera más endeudada del mundo. A la fecha, su deuda externa asciende a 100 mmdd.
La situación financiera de PEMEX se ha vuelto verdaderamente crítica, difícil de sostener. Para este año 2025, los vencimientos de su deuda externa estarán entre los 6 mil 400 y 8 mil 900 mdd, dependiendo la cantidad precisa, de los términos sobre cómo se puedan estos renegociar. Pero la mayor complicación se presentará en 2026, donde los vencimientos sumarán los 18 mil 700 mdd.
Hace mucho tiempo que esta empresa pública dejó de ser rentable y, por lo contrario, ahora representa una pesada carga para las finanzas públicas del país. Contrastando con la fuerte narrativa y la pesada retórica nacionalista que existe en este tema, los datos de la realidad son realmente desfavorables. Desde hace muchos años, PEMEX es una empresa técnica y contablemente quebrada. Actualmente, el monto de sus pasivos (4.2 billones de pesos) supera el valor de sus activos (2.3 billones de pesos). Durante el sexenio del presidente AMLO se diseñó un plan de negocios, donde se estableció una meta de producción de 2.7 millones de barriles de petróleo diarios, para el año 2024. Pero solamente alcanzó un empobrecido nivel de 1.6 millones, esto es, un 40% por debajo de lo proyectado. Hacia finales del año pasado, también arrastraba una enorme deuda, adicional, con sus proveedores y contratistas por un monto estimado en los 20 mmdd.
Lamentablemente PEMEX se ha convertido en un pesado lastre para las finanzas públicas, para las finanzas de todos los mexicanos. Es un verdadero barril sin fondo. Durante el sexenio pasado el Gobierno Federal le inyectó una cuantiosa cantidad de recursos públicos, le otorgó un subsidio por 1.4 billones de pesos para equilibrar su operación deficitaria. Significó un gran esfuerzo, sí, pero resultó infructuoso. Nuestra más importante empresa pública cerró el 2024, con una pérdida anual por 620 mil millones de pesos.
La nueva deuda por 10 mmdd para rescatar a la paraestatal ya no es, no representa garantía de nada. Se contrata más deuda externa para pagar deuda vieja. Es el manido recurso político de siempre. Solamente se patea el bote hacia adelante. Con este nuevo endeudamiento, en los hechos, el Gobierno Federal se asume como el aval para el pago de las colosales deudas de PEMEX. En un mediano plazo esto puede poner en riesgo y comprometer la estabilidad económica del país.
Con un sentido de honestidad intelectual, encontrándose PEMEX en un estado tan crítico, ya no debería sostenerse la desgastada y demagógica idea de que su rescate es con la finalidad de fortalecer la soberanía del país. Ahora la SHCP pagará una gran parte de la deuda externa de nuestra empresa pública. ¿Cómo se va a financiar el pago de estas deudas? Se van a pagar con el bolsillo de todos los mexicanos, con los impuestos que todos pagamos al fisco.